Una nueva transición

Raúl Tola
27 Abr 2019 | 1:06 h

“El empleo de las prisiones preventivas debe ser revisado, pero los procesos judiciales deben continuar”.

Ahora que la verdad se abre paso y las confesiones de Jorge Barata han confirmado las peores sospechas, podemos sacar algunas conclusiones:

1. Nuestra clase política nunca entendió lo ocurrido con la caída del gobierno de Fujimori y Montesinos. Es muy elocuente que todos los presidentes que siguieron a Valentín Paniagua tuvieran tratos con Odebrecht, ignorando las enseñanzas del desplome de aquel régimen. Pensar que a ellos no les pasaría lo mismo por emplear redes de testaferros y paraísos fiscales demuestra su soberbia y su falta de compromiso con el Estado de Derecho.

2. A diferencia de los políticos, la mayoría de peruanos sí comprendió lo que pasó en el 2000. No quieren ver presidentes que roben y apoyan que quienes lo hagan sean sancionados con rigor. Como enseñanza de la transición democrática, saben que el país es capaz de regenerarse y que los cambios no son sinónimo de anarquía.

3. Las dirigencias del APRA y Fuerza Popular deberán responder ante su militancia por la manera en que sometieron sus partidos a la defensa de Alan García y Keiko Fujimori. Emplearon sus resortes políticos, amenazaron a la prensa y la fiscalía, mintieron sin ningún escrúpulo e inmolaron a otros partidarios, para terminar desmantelando sus agrupaciones. Y encima de todo, al final se cumplieron sus peores pesadillas.

4. La ciudadanía sabe juzgar el desempeño de aquellos líderes de opinión —operadores políticos mal disimulados— que secundaron las iniciativas a favor de la impunidad, traicionando la verdad e inventando argumentos que dan vergüenza ajena. Por algo será que ya nadie confía en sus opiniones ni cree en sus denuncias.

5. En la vereda de enfrente hay un puñado de magistrados, políticos y periodistas que han defendido nuestros valores republicanos. Aguantaron amenazas, represalias e insultos sin doblegarse, contribuyendo a producir los actuales resultados. No es casualidad que muchos sean los mismos que plantaron cara al gobierno de Fujimori.

6. Es un momento para la serenidad y la firmeza. El empleo de las prisiones preventivas debe ser revisado, pero los procesos judiciales deben continuar, incorporando los casos de las demás constructoras brasileñas. A los peruanos nos toca emprender una nueva transición, que nos conduzca hacia un país mejor, de la que esta vez no haya retorno.