Retorno del Jurassic Park autocrático

Augusto Álvarez Rodrich.
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Fujimorismo relanzado para hacer lo mismo de siempre.

El fujimorismo anunció un nuevo relanzamiento, pero conservando intacto –como en todas las veces previas– su ADN antidemocrático.

Lo confirmó Luis Galarreta como responsable del relanzamiento con la  etiqueta de ‘Compromiso con el Perú’, pero demostrando, en fondo y forma, que siguen siendo la misma vaina.

En modo autocrítico, Galarreta dijo que “hubo quizá una estrategia para tratar de conseguir personas nuevas y en algún momento se debilitaron nuestras raíces” –algo curioso viniendo de un ejemplo del travestismo político por todos los partidos por los que ha pasado–, y destacó el regreso de los ‘rostros históricos’, con los que –por más patético que parezca– pretenden dar una nueva imagen: Martha Chávez, Carmen Lozada de Gamboa, Martha Moyano, Jorge Trelles y Walter Chacón.

Este jurassic park de la autocracia viene con el mismo soporte comandado por Walter Jibaja, quien debió ser retirado por Daniel Salaverry de la jefatura de seguridad del congreso porque era, en la práctica, jefe de fujitrols y huachimanes que espiaban a parlamentarios de otros partidos, y que en el relanzamiento se encargó de colocar las fotos de Alberto y Keiko Fujimori –ambos presos– a la entrada de la cita como expresión del liderazgo compartido en un fujimorismo que busca reunificarse para volver a lo mismo de siempre.

El nuevo rostro del fujimorismo fue anunciado por Galarreta, cuyo estilo de matón antidemocrático al frente del congreso de la república fue una razón clave del colapso del fujiaprismo, junto a Rosa Bartra, quien al mando de la comisión lava jato solo se dedicó a blindar a Keiko Fujimori y Alan García.

Dicen que el neofujimorismo ha cambiado, pero sigue siendo el mismo de siempre, como lo demostró anteayer otra vez. Primero, blindando a su fiscal Pedro Chávarry con la ausencia escandalosa de Galarreta, Milagros Salazar, Karina Beteta, César Segura, Nelly Cuadros y Federico Pariona de la subcomisión de acusaciones constitucionales. 

Segundo, montando una interpelación a la ministra de educación cuyo objetivo real es desmontar el enfoque de género en la educación, una bandera del conservadurismo más ramplón.

Este fujimorismo es la misma mona de siempre, aunque se vista de seda.