Catedral en llamas

Mirko Lauer
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"La catedral chamuscada va a seguir atrayendo interesados en ella, para ver gárgolas salvadas de las llamas".

Por un momento a parte de la humanidad se le cortó el aliento. Estaba dentro de las posibilidades que el incendio de uno de los símbolos nacionales de Francia fuera una versión del atentado a las torres gemelas de Nueva York. Incluso traficantes de fake news anunciaron que varias iglesias más estaban ardiendo.

A la postre lo que el diario socialista Liberation ha llamado en primera plana “Nôtre drame” no ha sido político. Pero a la vez el espectáculo de la catedral más famosa de Europa va algo más allá de lo cultural. París entendió de inmediato que se estaba quemando una parte importante de su identidad, y que una fragilidad estaba siendo revelada.

J.M.W. Turner pintó Nôtre dame varias veces, desde varios ángulos, como un eje de París, considerado alto antes de que llegara la Torre Eiffel. Lo hizo célebre un cuadro que ahora cobra oblicua relevancia: el incendio de las cámaras del parlamento británico, en el Palacio de Westminster, una pintura de 1835.

Antes de ser un festín para fotógrafos, esos fuegos catastróficos lo eran para los pintores, y también para los arquitectos y los constructores. Reconstruir Westminster tomó cinco años en comenzar, y 30 años en completarse. Pero hay iglesias derruidas que no se reconstruyeron jamás, como la abadía de Tintern (Gales), en ruinas desde el siglo XVI.

Aquí en París el sobresalto puede ser piadosamente breve. Tras el amago de catástrofe absoluta, el anticlímax. El fuego fue contenido justo a tiempo para salvar la estructura que viene del siglo XII, restaurada en el XIX. En pocas horas cientos de millones de la industria cultural francesa se han puesto al servicio de la restauración.

La catedral chamuscada va a seguir atrayendo interesados en ella, para ver gárgolas salvadas de las llamas (sombras del jorobado Quasimodo), arbotantes entablillados, vigas a medio quemar, grúas en las alturas. Conservadas las dos torres delanteras, irá avanzando la ilusión de la catedral intacta.

Así, la catedral “desfigurada pero en pie”, inevitablemente será usada como un símbolo de Francia entera en los tiempos que corren. Los monumentos salvados de la desgracia tienen una fuerza especial. Hasta que pase el susto, y cada uno pueda ver en la belleza rescatada de Nôtre dame lo que le plazca.