¿Estamos en siesta o fiesta moqueguana?

Augusto Álvarez Rodrich.
16 04 2019 | 01:00h

Interpretaciones divergentes de lo que quiere el presidente.

La interpretación de lo que pretende el presidente Martín Vizcarra con el rumbo de su gobierno en el momento actual es materia de análisis disímiles.

No se alude a sectores con opinión predeterminada porque son de oposición u oficialismo, sino a esos espacios más intermedios entre los extremos.

La disimilitud es marcada especialmente después del mensaje a la nación del presidente Vizcarra del jueves por la noche, cuando abordó varios temas.

Por ejemplo, el politólogo Eduardo Dargent lo entendió como un intento ambicioso para marcar un nuevo rumbo del gobierno con el fin de romper el marasmo en el que este ha caído y devolverle la iniciativa, dejando la duda de si tendrá el equipo para concretarlo.

A diferencia, otro grupo de analistas entendió el discurso como una intentona poco exitosa para detener la pérdida de popularidad presidencial, como la periodista Rosa María Palacios, quien opina que, si el objetivo fue recobrar iniciativa pública, fracasó en el intento pues lo único que hizo fue soltar un antipasto surtido de obviedades.

No es la única divergencia en el análisis del mensaje. Sobre la oposición, por ejemplo, hay quienes creen que el presidente Vizcarra ‘pechó’ innecesariamente al Congreso en un momento en que más le convendría el diálogo, mientras que otros consideran que no lo quiso molestar al no ponerle plazos para asuntos que, en teoría, son –o deberían ser– medulares para el gobierno en la actualidad, como la reforma política o la judicial.

Al respecto, las opiniones están ahora divididas entre quienes creen que la reforma política es central para el gobierno y entre quienes creen que este le ha perdido entusiasmo.

¿Están todos comentando sobre el mismo gobierno? ¿Cada quien señala, en realidad, lo que quisiera oír y no lo que en verdad está sucediendo? ¿Cada persona se está imaginando el jefe de Estado que quisiera ver, según su propio cristal con el que mira? ¿Están siendo el presidente Vizcarra y el premier Salvador del Solar lo suficientemente claros sobre lo que dicen, o debieran precisar mejor sus mensajes? ¿Estamos en una fiesta o en una siesta moqueguana, en el sentido de si el gobierno está en modo de avanzada o anda en actitud de retroceso?