De Las Bambas a Bambamarca

Rocío Silva Santisteban
16 04 2019 | 01:00h

El problema es que —como sostuvo Julissa Mejía— en Bambamarca hay 1080 pasivos ambientales, incluso con todo ese esfuerzo, aún quedan ¡1028 pasivos cuya remediación no se contempla!

El domingo se inició la semana santa en Cajamarca con el tradicional desfile de las cruces de Porcón. La fiesta del sincretismo andino y católico nos muestra la fe de los hombres y mujeres del campo que siguen manteniendo sus cruces de espejos, santos, cristos y tradiciones ancestrales. El 12 de abril, en la misma ruta pero pasando varios kilómetros a Porcón, viajamos a observar la Mesa de Diálogo de Bambamarca, abierta debido a la contaminación de la población de toda la provincia de Hualgayoc por afectación de metales pesados.

De las 372 personas tamizadas durante la Campaña Médica de 2018, al 80% se le encontró plomo y arsénico en sangre. La hija de 9 años del alcalde de Chugur, José Vargas, ha sido trasladada al Hospital del Niño en Lima por la delicadeza de su situación. Conocí a la pequeña hace unos años cuando estuve en Perlamayo: una niñita pelirroja que cuidaba a sus hermanitas más pequeñas haciéndolas cantar. Se me rompe el corazón de saber de su situación y de que la misma, así como tantos otros niños de Espinar o Cerro de Pasco, se debe a la contaminación que dejan los pasivos mineros.

La Mesa de Bambamarca, moderada por Fernando Trigoso, de la Oficina de Gestión Social del MINEM, contó con la presencia de Mesías Guevara, los alcaldes de Bambamarca, Hualgayoc, funcionarios del ANA y del MINSA, el teniente gobernador de Chugur y dirigentes de los frentes de defensa, del comando unitario de lucha, de la central de rondas campesinas, entre otros. Hubo 29 personas sentadas en la mesa —acreditadas— de las cuales solo dos eran mujeres: una funcionaria del Estado que no habló y Julissa Mejía Sánchez, vicepresidenta de las rondas femeninas.

Precisamente Julissa le espetó al gerente de Gold fields, Ronald Díaz, que la empresa proponga una planta de tratamiento de agua que no incorpora la filtración de metales pesados por ósmosis inversa. “Una planta no va a solucionar nada si no se solucionan los pasivos ambientales”, dijo el gerente, cuya empresa produjo un derrame de relaves el 16 de diciembre de 2018, con la consecuencia de 17 mil truchas muertas de las comunidades aledañas.

Uno de los acuerdos previos de la Mesa de Bambamarca ha sido la licitación de los trabajos de remediación ambiental de Los Negros, Cleopatra y La Tagona, tres de los aparentemente 52 pasivos ambientales que deberá remediar la empresa ganadora. El problema es que —como sostuvo Julissa Mejía— en Bambamarca hay 1080 pasivos ambientales, incluso con todo ese esfuerzo, aún quedan ¡1028 pasivos cuya remediación no se contempla!