Juego de ministros

Mirko Lauer
16 04 2019 | 01:00h

Los problemas en los ministerios afectan la aprobación del presidente, y un presidente con aprobación menguante es sensible a un cada vez menos umbral de tolerancia.

¿Hay una relación entre la performance del gabinete y la caída de Martín Vizcarra en las encuestas? Si la hay, no es tan estrecha ni tan automática como parece. El resbalón de un ministerio puede afectar la popularidad del presidente, y así sucede. Pero el presidente tiene una imagen propia, que también es tomada en consideración.

Es un laberinto de ida y vuelta. Lo más complicado en la relación es cómo puede la buena marcha de un gabinete ayudar a la presidencia. Pues los éxitos sectoriales suelen cargarse a la cuenta positiva del ministro responsable, o incluso del premier que coordina al gabinete, y del presidente se espera que aporte sus propios éxitos.

La designación de Salvador del Solar fue parcialmente vista como la búsqueda de un tónico para la aprobación presidencial que empezaba a caer. Si ese es el efecto que se buscaba, no se ha dado hasta ahora, sugerencia de que la designación no fue la adecuada, o de que el problema está en otra parte.

Sin duda la súbita mala prensa de ministerios como Educación, Vivienda, Transportes o Minería no ayuda, ni a Vizcarra ni a Del Solar. Pero la carrera hacia el gabinete perfecto va a crear sus propias complicaciones, que comienzan por el avance de una imagen de inestabilidad y pocos recursos humanos en el gobierno.

El control de los ministros sobre su cargo es limitado. Una parte depende de su propia capacidad de gestión. Otra es un pasivo de problemas heredados, o está sometida al azar. En cierto modo algunos ministerios siempre van a ser piedra de escándalo, y no hay un nivel establecido de tolerancia al error en la opinión pública.

Así, todo queda en manos de un mecanismo algo perverso. Los problemas en los ministerios afectan la aprobación del presidente, y un presidente con aprobación menguante es sensible a un cada vez menos umbral de tolerancia. La experiencia de un presidente apoyando a un ministro en problemas deviene una utopía.

Cuando el círculo perverso se ajusta, las cosas se aceleran, las pitas más delgadas se adelgazan todavía más, y el lapso entre ministro y nuevo ministro se va acortando. ¿Quiénes son los ganadores en este juego?