Autos eléctricos: El futuro ya está aquí

Humberto Campodónico
10 Abr 2019 | 0:54 h

“Si bien el 90% de las reservas pertenecen a empresas estatales, la mayor parte del consumo se da en los países industrializados. Y esa tajada no se la quieren perder”.

El año pasado se vendieron 80 millones de autos a gasolina y diésel en el mundo. Y Exxon Mobil pronostica que el consumo de combustibles fósiles aumentará al 2040, pasando de 230 a 400 trillones de BTU.

Pareciera, entonces, que el futuro es gris para las energías alternativas, lo que incluye a los autos eléctricos (AE).

No es eso lo que piensan los constructores de AE. En los últimos años sus ventas han aumentado fuerte y en el 2018 sobrepasaron los 2 millones. Si bien la cifra es pequeña respecto a los fósiles convencionales, se pronostica que el 2030 se venderían 30 millones de AE, duplicándose en 10 años hasta 60 millones en el 2040. 

Hay varios factores acá y el más importante es la creciente preocupación por el cambio climático. Por ello, varios países europeos, entre ellos Inglaterra y Francia, “no ven que haya espacio para autos que solo tengan motores de combustión interna después del 2040” (1). O sea que el mercado está allí. 

Otro es el impulso de China a los AE con incentivos y subsidios. La preocupación no es solo ambiental pues forma parte del Plan Hecho en China 2025 para la producción de bienes con mayor valor agregado, tratando de alcanzar y superar la frontera tecnológica que, hasta ahora, es un cuasi monopolio de Occidente, con contadas excepciones, como Huawei y su capacidad de impulsar la Red 5G (2). 

Así, hay 5 compañías chinas en el Top Ten: BYD (privada), BAIC (estatal), Geely (privada), SAIC y Chery (estatales). Las otras son: Renault-Nissan-Mitsubishi, TESLA, BMW, Volkswagen y Hyundai-Kia. Ojo, el 46% de la producción corresponde a las empresas chinas. 

China produce baterías de litio, esencial para los AE. La empresa CATL, la más grande productora, está construyendo una planta casi tan grande como la de TESLA en EEUU. Dice The Economist que la capacidad total planeada de construcción de baterías es tres veces superior a la del resto del mundo. Este nuevo mercado ya lo aprovechan Argentina y Chile (las ventas chilenas de Atacama superaron los US$ 1,000 millones el 2018).

EEUU es el exacto opuesto: Trump impulsa los fósiles, haciendo cera y pabilo de la legislación ambiental. Sus intereses están alineados con las petroleras, que tienen centenas de miles de millones de dólares invertidos en refinerías, oleoductos y estaciones de servicio en EEUU y el mundo: ese “costo hundido” no lo quieren perder.

Lo más importante: las reservas mundiales de petróleo (sin incluir gas natural) son 1.7 billones de barriles, según British Petroleum. A un precio de US$ 50/barril, el valor bruto de producción es US$ 85 billones. Si bien el 90% de las reservas pertenecen a empresas estatales, la mayor parte del consumo se da en los países industrializados. Y esa tajada no se la quieren perder. 

Para terminar: si EEUU hubiera apoyado a los autos eléctricos aunque sea con una fracción de los presupuestos anuales del Pentágono y la NASA hace rato tendríamos autos eléctricos “a pastos”, a precios menores a los actuales. Pero, bueno, igual llegarán. Y en esta carrera, igual constatamos el ascenso de China en la lucha por la hegemonía –con Plan Hecho en China al 2025, incluido–. Moraleja: ¿Qué tal si hacemos un Plan Perú para los próximos 20 años? 


1  Https://www.Economist.Com/briefing/2019/04/06/chinas-plans-for-the-electrified-autonomous-and-shared-future-of-the-car
2 Https://larepublica.Pe/politica/1412198-5g-batalla-futuro