Esa parálisis de la inmovilidad

Jorge Bruce
7 04 2019 | 19:06h

Las fintas en el boxeo tienen un lugar y una duración. Llega el momento en que tienes que golpear. Si no lo haces y no te preocupas, es porque ya estás KO.

Con el riesgo de estar haciendo una afirmación proyectiva de mis propias percepciones, me animo a decir que una peligrosa sensación de desaliento se está apoderando de nuestra sociedad. 

Las encuestas lo dicen a las claras: aumenta la desaprobación del presidente Vizcarra y el alcalde Muñoz. No hay que ser adivino para saber que con el Premier Del Solar ocurrirá algo similar. A todos se les reprocha más o menos lo mismo: la falta de un rumbo definido con ejes de acción identificables por la mayoría.

En una entrevista de Juan Pablo León en El Comercio al ministro de Transportes y Comunicaciones, éste confiesa con una ingenuidad política pasmosa que su cartera es demasiado compleja y por eso lo sorprenden incidentes como la tragedia del terminal de Fiori, los ciegos que pueden sacar brevete, las revisiones técnicas falsas, los miles de muertos en accidentes viales, etcétera. Sin proponérselo, le hace una resonancia magnética a la parálisis gubernamental.

Por eso la presentación del Premier ante el Congreso nos deja tan mal sabor. Esperábamos un plan de acción en el que pudiéramos reconocernos y sumarnos. Nadie puede cuestionar la inmensa complejidad de los problemas peruanos. Muchas veces sentimos que son invencibles y, con certeza, a menudo nos preguntamos qué hacemos acá. De hecho, muchos peruanos no solo lo piensan sino que lo actúan y se van a buscar su vida en otro país. No todavía en las proporciones que hemos visto, cuando cerca de mil compatriotas se iban cada día, pero se percibe la llegada de esa tormenta de nuevo.

¿Pueden el Presidente, el Premier y el alcalde de Lima afrontar este reto? En este momento parecieran hechizados. Como en el vals El Pirata, una fobia difusa los mantiene atrapados en esa parálisis de la inmovilidad. La inseguridad creciente –por lo menos así la percibimos– debería ser una prioridad en las tareas del flamante gabinete. La reconstrucción que parece un cuento de Juan Rulfo (una historia de fantasmas), también. La reforma política parece haber sido enterrada junto a muchas otras que recordamos, como cuando Alan García le encomendó a Julio Favre la reconstrucción de Pisco o a Carolina Lizárraga la reforma judicial.

Las fintas en el boxeo tienen un lugar y una duración. Llega el momento en que tienes que golpear. Si no lo haces y no te preocupas, es porque ya estás KO.