Motivos para temer

Raúl Tola
23 Mar 2019 | 0:40 h

“El ejemplo de Temer ha llegado en el momento perfecto para desmontar las tesis que se han lanzado contra el acuerdo”.

Solo tres meses pasaron desde que Michel Temer dejó la presidencia del Brasil —perdiendo con ello su inmunidad— hasta que un juez lo envió a prisión. La fuerza de tarea del caso Lava Jato lo acusa de haber recibido un millón de reales a cambio de la adjudicación de un contrato de construcción en la central nuclear Angra 3 en Río de Janeiro. Señalado como la cabeza de una organización criminal, Temer fue detenido junto con ocho personas, incluida su esposa y varios amigos y colaboradores cercanos.

El soborno fue entregado en 2014 por José Antunes Sobrinho, dueño de la empresa Engevix. Cuando las investigaciones avanzaron, Antunes aceptó convertirse en delator premiado de la justicia brasileña. Sumado a otros, su testimonio fue capital para producir el arresto del ex presidente Temer.

La casualidad ha querido que la detención de Michel Temer ocurra justo esta semana, cuando en Perú los esfuerzos para dinamitar las investigaciones del caso Lava Jato han llegado a extremos inéditos. Hemos visto de todo, comenzando por un relanzamiento de las campañas de insultos y hostigamiento en las redes sociales, y terminando por un ataque físico contra el fiscal José Domingo Pérez.

En el camino se ha redoblado el blindaje a parlamentarios como Héctor Becerril, Edwin Donayre o Roberto Vieira, denunciado hace nada de pedir un soborno para intervenir en Produce. La ofensiva llegó a su punto álgido en la interpelación para que el ministro de Justicia Vicente Zeballos explique los alcances del acuerdo con Odebrecht. Quienes la promovieron han olvidado adrede que en el Perú hay separación de poderes y que la negociación de este acuerdo es exclusiva responsabilidad de la procuraduría autónoma y el equipo de fiscales para el caso Lava Jato.

El ejemplo de Temer ha llegado en el momento perfecto para desmontar las tesis que se han lanzado contra el acuerdo, terminando de poner en evidencia lo que intenta esconderse detrás de ellas: el miedo-pánico de muchos de nuestros políticos más poderosos a seguir esa misma suerte y terminar tras las rejas. Si Temer fue detenido en el Brasil por el testimonio de un colaborador eficaz, ¿qué problemas podría tener Jorge

Barata para tirar de la alfombra de ex presidentes, congresistas, burgomaestres y empresarios peruanos? Por cierto, de declararse su culpabilidad, todos ellos deberían pagar reparaciones civiles, cuyo monto redondearía el del acuerdo con Odebrecht.