¿El salvador del gobierno?

Juan Carlos Tafur
17 03 2019 | 00:30h

“No basta un buen comunicador. No basta el enfoque anticorrupción. Se requiere gestión pública y política, algo que Del Solar deberá probar en la cancha”.

El gabinete Del Solar muestra a un Vizcarra consistente respecto de su ubicación en el espectro ideológico. El gobierno va por el centro político y la derecha económica. Ese era su talante con Villanueva y lo mantiene con Del Solar.

Surgieron nombres que podían sugerir un eventual giro hacia la izquierda (Wagner) o la derecha (Cillóniz), pero al final Vizcarra ha sido reiterativo, lo que debe saludarse. No estamos ante un gobierno que vaya a dar bandazos ideológicos de acuerdo a las circunstancias.

No obstante ello, la designación de Salvador del Solar no deja de ser una apuesta riesgosa. Del Solar fue partícipe de la estrategia de conciliación que finalmente condujo a la renuncia de PPK y fue además solícito ante la presión de Fuerza Popular cuando se desató un impasse en el Lugar de la Memoria. Olfato político no le sobra, digamos.

Vale la vocación de diálogo, pero el arte de la comunicación importa cuando queda claro que a veces hay decisiones que tomar a contrapelo de quienes obstruyen una salida negociada. Es de esperar por ello que Del Solar sepa darse cuenta esta vez cuando los mecanismos de diálogo se agotan. Y deberá saberlo no solo en su relación con las fuerzas opositoras en el Congreso sino frente a movimientos sociales díscolos (léase Fuerabamba, Tía María, Pasto Grande, reforma laboral, etc., etc.).

Hay que tener en cuenta, además, que Del Solar tiene pretensiones políticas futuras. Así, es muy probable que el aprokeikismo lo vea como un potencial competidor en las elecciones del 2021. Bajo esa consideración, las fuerzas opositoras, hoy en proceso de desarticulación, podrían aglutinarse nuevamente en el afán de sabotear la gestión de Del Solar, con lo cual buscarían no solo afectar a un Premier en funciones sino, de paso, a un rival inminente.

La propia izquierda, que hoy aporta a la estabilidad del régimen, apenas perciba que el colapso de Vizcarra le conviene para el 2021 se sumará, sin dudarlo, a las fuerzas del sabotaje (las izquierdas están a la espera simplemente del momento idóneo para sumarse a dicha estrategia de desestabilización: lo harán desenfadadamente cuando entiendan que el desplome de Vizcarra los puede favorecer). Y en esa circunstancia, se requerirá un Premier con mucha cintura política.

El flamante Premier tiene ante sí una nutrida agenda política. No solo están pendientes la reforma judicial (entrampada en el Congreso), la reforma política (recién por empezar) y la reforma laboral (puesta en la mira por los gremios sindicales), sino también la responsabilidad ejecutiva de potenciar la reconstrucción del norte, lidiar con la conflictividad en el sur, y a la vez potenciar los proyectos de inversión privada.
Se le exige gestión. La caída en las encuestas de Vizcarra se debía, principalmente, a la percepción de que no había respondido correctamente a los desastres naturales. Si el gobierno no da resultados, se va a retomar la espiral del deterioro y complicársele el panorama de la gobernabilidad.

No basta un buen comunicador. No basta el enfoque anticorrupción (con sus reformas política y judicial correlativas). Se requiere gestión pública y política, algo que Del Solar deberá probar en la cancha que puede mostrar.

-La del estribo: espectacular la programación de este año de TQ Producciones. Desde ya anotado para ver a Yo-Yo Ma el 30 de abril en la Huaca Pucllana y a la mezzosoprano Elina Garanca el 27 de junio en el Gran Teatro Nacional. Felicitaciones nuevamente a Alberto Menacho Quesada por su constancia y empeño como promotor cultural.