SL se sobrevive a sí mismo

Mirko Lauer
16 03 2019 | 00:30h

"SL sigue sin declararse arrepentido de nada, al contrario. Mantiene los planteamientos originales que llevaron a su derrota".

Sendero Luminoso, actuando detrás de membretes de fachada como el Movadef, es una organización de gente mayor que mueve juicios a favor de sus presos. Es fuerte la presencia de familiares de encarcelados y de deudos con reclamos. Su insistencia en aparecer en foros los ha vuelto parte del paisaje político.

Este avatar de SL tiene poco que ver con las columnas que protegen el narcotráfico en el VRAEM, menos todavía con una posibilidad de acciones violentas. La imagen es algo decadente, pero su capacidad de irritar es fuerte. Su relación con el senderismo juvenil de algunas universidades es una cantidad desconocida.

La principal aspiración de este SL es la liberación de Abimael Guzmán, con la idea que con el dirigente suelto en plaza las cosas cambiarían. Ninguna de las dos cosas es probable, pero esta campaña de sobrevivientes debe darles una sensación de continuidad. El proyecto de Guzmán libre no llega realmente a ser un proyecto.

Son activistas que no se hacen cargo de su nueva situación en el mundo. SL sigue sin declararse arrepentido de nada, al contrario. Mantiene los planteamientos originales que llevaron a su derrota. Su idea central hoy es ganarle una sucesión de juicios al Estado peruano, mientras insiste en la primacía del derecho de guerra.

Quizás su principal activo sea el uso que les da la extrema derecha, que se traduce en una cuota de publicidad. Por ejemplo, la idea de que hay coincidencias, y hasta nexos, históricos, actuales, secretos, entre SL y la izquierda legal es un beneficio a tres bandas para lo que queda de la organización terrorista.

Se trata, pues, de un escenario en el que no va a pasar nada. El eventual fallecimiento de Guzmán será una noticia de impacto, que obligará a repensar la tarea central de grupos como el Movadef, para cuya dirigencia también los años van pasando. Para entonces podemos imaginar, en los bordes, una lucha por la sucesión.

Esta melancólica imagen no es la que quiere presentar una derecha dedicada a profetizar un renacimiento, incluso inminente, de las atrocidades de los años 80-90. ¿Es necesario salirle al frente a la campaña del Movadef y otros membretes? Ciertamente, sí, pero sin inventar peligros sin lugar en el panorama actual.