Lady capish se consolida en el ridículo

Augusto Álvarez Rodrich.
14 03 2019 | 00:30h

Por qué Karina Beteta finge estar molesta e indignada.

La señora Karina Beteta, congresista de la república para desgracia de la república, ha vuelto a protagonizar un incidente que la avergonzaría a ella si al menos pudiera darse cuenta, pero que es una deshonra para su familia, sus paisanos de la bella región de Huánuco –¡qué culpa tienen los huanuqueños!–, de su partido Fuerza Popular –aunque en esa agrupación ya debe quedar poca honra por cuidar–, y, por supuesto, del país en su conjunto.

La cosa es simple: la congresista Beteta está siendo investigada –junto con otros colegas– por el Ministerio Público por cobrar el bono de S/ 2.800 otorgado por el presupuesto del Parlamento para que vayan a sus regiones en ese carnaval del dispendio mal llamado ‘semana de representación’, a pesar de que en esas mismas fechas estaba de viaje en el extranjero gracias, también, a viáticos entregados por el erario.

La señora Beteta, tan extraña como siempre, explicó que “yo no cobré el cheque, eso es falso, lo endosé y depositaron en mi cuenta”. Y cuando a lady ‘Capish’ le explicaron que eso era, precisamente, cobrar el cheque, y que la posibilidad de estar en dos sitios al mismo tiempo no era creíble, lanzó un salvavidas para ver si así evitaba una investigación que podría enviarla a la cárcel por presunta asaltante del erario.   

El camuflaje que se puso entonces fue el de la mujer herida y humillada porque el presidente del Congreso, Daniel Salaverry, le dijo hace medio año: “Vete a la mierda y no me jodas”. Curioso que se ofenda por eso quien ha hecho de sus tuits una letrina.

Y Úrsula Letona se zampó a la bronca alegando que sus oídos fueron mancillados porque ella escuchó el agravio. Lo que ella quiere en verdad es sacar a Salaverry de la presidencia para que no  se recompongan las comisiones.

Un tuit que circuló ayer planteó una explicación irónica a lo que está pasando: Karina Beteta denuncia a Salaverry porque le dijo “ándate a la mierda y no me jodas”. La señora está ofendidísima porque la mandaron sin viáticos.

Bromas aparte, lo que hace Beteta la consolida en el ridículo. Si la gente debiera ser condenada por decir lo que dice que le dijeron, el Perú debería ser un gran penal. Lo real es que se hace la víctima para eludir una investigación por ratera. ¿Capish, Karina?