El elenco estable se jubila

Augusto Álvarez Rodrich.
15 Feb 2019 | 20:00 h

Acuerdo histórico que pone histéricos a varios políticos.

El acuerdo de colaboración eficaz firmado ayer entre la fiscalía, la procuraduría anticorrupción y Odebrecht, constituye un hecho histórico pues será crucial para llegar a la verdad sobre los sobornos pagados a políticos peruanos.

Es crucial no solo para conocer la verdad. Sin el mismo, la fiscalía se quedaría sin pruebas, los procesos podrían caerse, no se podría indagar sobre otras empresas investigadas, y Odebrecht podría declararse en insolvencia no habiendo nada por cobrar.

Eso explican los intentos desde el fujiaprismo para impedir que llegara el día de la firma de un acuerdo que ayudará a develar una corrupción profunda alrededor de la obra pública que, sin embargo, alcanza a todo el espectro político peruano, desde la derecha hasta la izquierda, incluyendo al fujimorismo y el Apra.

A los testimonios de Odebrecht deben agregarse los vinculados a otros procesos de corrupción sobre otras constructoras brasileras, así como nacionales como las asociadas al club de la construcción que involucran a muchas personas, desde políticos hasta profesionales del derecho y de muchas otras actividades.

Si estos testimonios se conducen dentro de procesos rigurosos, imparciales y eficientes, con la idea de caiga quien caiga, y sin amarres bajo la mesa, se puede producir una jubilación anticipada del elenco estable de la política peruana.

En algunos casos, por unas condenas por haber recibido sobornos para beneficiar directamente a algunas empresas, lo cual enviaría a la cárcel a más de un político corrupto.

En otros casos, podría obedecer al financiamiento de campañas electorales o de cualquier tipo de votación, lo cual podría no llevarlos a la cárcel, como suele recordarlo en estos días más de un político, pero que sí produciría una fuerte pérdida de reputación que debiera truncar su perspectiva política futura.

Lo curioso es cómo más de un político ha tratado de negar lo que sabían que sí había ocurrido, con el objetivo de adelantarse y hacer un control de daño.

El único control de daño por el que apostaron fue petardear la acción de la justicia: produciendo una crisis política mayor que interrumpiera el ciclo democrático; retirando a jueces y fiscales incómodos para sus intereses; o evitando que se firme el acuerdo, lo que finalmente sucedió ayer.

Eso fue lo que no pudieron lograr. Por eso, la firma de este acuerdo constituye un hecho histórico para el país que ya ha puesto a más de uno en estado histérico.