Higos a 50 metros 

Mirko Lauer
10 02 2019 | 20:33h

“Es notable que los pobladores de Chilca hayan logrado convertir una cosecha de verano más bien pobre en un negocio de temporada”.

Para quienes frecuentan los kilómetros del sur más allá del 62, también este verano ha aparecido con gran fuerza la misma escena. Las bermas de la carretera en el valle de Chilca multiplican los puestos que convocan higos, extraterrestres, helados artesanales, y un color verde que evoca a ET y a las chalinas de campaña de Susana Villarán.

Los higos son del propio valle, buenos pero no de primera. Los puestos se han ido perfeccionando y multiplicando con el tiempo, hasta ocupar unos 10 kilómetros de pista en su competencia por ser los primeros que ven los automóviles que vuelven de las playas. Hace 30 años solo eran higos. Luego el negocio se complicó.

A alguien se le ocurrió que Chilca también era un recorrido ideal para vender helados artesanales de lúcuma, entendemos que en el sentido de hechos en casa. Hubo intentos de incorporar el sabor a higo, pero no pegó. Ahora los letreros simplemente dicen helados, junto a la figura de un marcianito sonriente.

Los extraterrestres de los carteles, un eficaz golpe de marketing, están allí porque en algún momento Sixto Paz proclamó al valle de Chilca como una capital para el avistamiento de Ovnis. Marcó así para siempre la identidad de un valle bastante escaso de recursos, donde sigue habiendo reuniones para detectar visitantes del planeta Ganímedes.

El intenso parecido entre los avisos de la gran mayoría de los quioscos hace pensar en una franquicia que cubre la zona, abasteciéndolos a todos de higos y helados. Un verdadero emporio interplanetario. Pero podría tratarse también de una marca exitosa que nadie se preocupó de registrar.

La relación entre los Ovnis y los helados es antigua. En 1972 alguien en Canadá declaró haber detectado uno de esos objetos voladores en forma de cono. De allí comenzaron a difundirse por el mundo los helados UFO (OVNI en inglés). Quizás ayudó a la forma cónica la idea del frío sideral. Más arriesgado es pensar en la forma algo cónica del higo.

Es notable que los pobladores de Chilca hayan logrado convertir una cosecha de verano más bien pobre en un negocio de temporada. En cierto modo las naves espaciales de Sixto Paz han sido reclutadas para la empresa.