¿Puede el Estado ser autónomo?

Sinesio López
6 02 2019 | 20:52h

“La cantidad de los recursos estatales, principalmente los que provienen de la capacidad impositiva, otorga una mayor autonomía del Estado”.

¿Qué significa Estado autónomo La autonomía se define por la capacidad que tiene el Estado para resistir las presiones de las élites privadas o de determinados grupos de interés de la sociedad, gracias a su propio poder como conjunto de organizaciones, de instituciones y relaciones sociales. La autonomía no significa neutralidad porque siempre hay sesgos en favor de ciertos grupos del mismo Estado. El autónomo Estado velasquista, por ejemplo, fue autónomo de las élites oligárquicas y gamonales, pero tuvo un sesgo hacia los intereses de las FF.AA.

¿Puede ser autónomo el Estado? Algunos autores, como Claus Offe, piensan que el Estado moderno en general tiene una doble dependencia estructural que le impiden ser autónomo: la dependencia financiera que lo amarran a la economía y la dependencia de la legitimidad que proviene de la sociedad. Afirma que entre estas dos dependencias puede existir un cierto equilibrio que le dé una apariencia de autonomía.

Otros autores, como Nicos Poulantzas, sostienen que el Estado moderno goza de una autonomía relativa proveniente del hecho de ser una instancia estructural que tiene una lógica propia, distinta de otras lógicas estructurales (la economía y la esfera ideológica-cultural). A diferencia del Marx de la Crítica del Programa de Gotha, que sostiene la dependencia del Estado de los intereses privados de la clase dominante, el Marx del Dieciocho Brumario afirma que existe una tensión entre la autonomía del Estado y la dependencia de las élites privadas, entre el interés general y los intereses privados y entre el consenso y la fuerza.

Antonio Gramsci, el más destacado pensador marxista heterodoxo, pensaba que los estados económico-corporativos, carentes de un proyecto político, dependían de los intereses privados de las élites y que los estados hegemónicos, productos de proyectos económicos, políticos y culturales relativamente universales, están estrechamente vinculados a la sociedad civil y tienen una cierta autonomía con respecto a las élites privadas.

Otros autores, en particular Theda Skócpol, afirman que la autonomía del Estado moderno no es estructural sino coyuntural. Ella discute sobre este punto con los autores marxistas y asume la perspectiva de Economía y Sociedad de Max Weber. Ella sostiene que la autonomía del Estado moderno depende principalmente de cuatro factores. En primer lugar, la calificación de los funcionarios estatales. A medida que esta calificación es mayor, mayor es su autonomía con respecto a las élites privadas. 

En segundo lugar, la capacidad de los aparatos estatales. A medida que las capacidades estatales (coercitivas, legales, administrativas, de provisión de bienes públicos, de seguridad ciudadana, de penetración en la sociedad civil, infraestructurales, impositivas) son altas, mayor es la autonomía del Estado. En tercer lugar, a medida que el control estatal del territorio es total, mayor es la autonomía estatal. En cuarto lugar, la cantidad de los recursos estatales, principalmente los que provienen de la capacidad impositiva, otorga una mayor autonomía del Estado. Si nos atenemos a estos criterios, nuestro Estado actual carece de autonomía.