Helmut Dahmer: “El peligro es que, si ‘la calle’ falla, puede surgir un Bolsonaro peruano”

Helmut Dahmer. Filósofo y sociólogo alemán. Heredero de la Escuela de Frankfurt. De 1968 a 1992 editó la revista psicoanalítica Psyche, y de 1974 al 2002 enseñó sociología en la Universidad Técnica de Darmstadt. Ha dictado conferencias y cátedras en distintas universidades del mundo. 

Helmut Dahmer. Filósofo y sociólogo alemán. Heredero de la Escuela de Frankfurt. De 1968 a 1992 editó la revista psicoanalítica Psyche, y de 1974 al 2002 enseñó sociología en la Universidad Técnica de Darmstadt. Ha dictado conferencias y cátedras en distintas universidades del mundo. 

Helmut Dahmer pasó por Lima para dictar una conferencia sobre los vínculos intelectuales entre Walter Benjamin y León Trotsky. Antes estuvo en Ayacucho, en donde se sorprendió del espontáneo movimiento social que ha salido en estos días a las calles para protestar contra la corrupción y el cambio de los fiscales del caso Lava Jato.

Hace dos años y medio me dijo que la elección del 2016 iba a ser un indicador de cómo marcha la memoria colectiva en el Perú. Keiko Fujimori perdió la Presidencia, pero su partido obtuvo una amplia mayoría en el Congreso. Claro, han pasado muchas cosas desde entonces. ¿Qué diría de nuestra memoria colectiva ahora?

Estuve hace dos semanas en Ayacucho, por primera vez. En la noche, cuatro horas antes del año nuevo, Gonzalo Chávarry sacó a los dos fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez. Fuimos a la Plaza de Armas y vimos, creo, a unas 300 o 400 personas, de las viejas generaciones, de las nuevas generaciones, algunos niños, personas mayores, y tenían sus carteles. Al día siguiente, en la tarde, vimos otra manifestación. En Alemania o en Austria no ves estas reacciones espontáneas en nuestros días. Hay manifestaciones organizadas, todo preparado con anticipación. Por primera vez, en años, he visto a gente normal yendo espontáneamente a la calle evidenciando su opción por los nuevos héroes…

Los fiscales Vela y Pérez.

Eso es muy importante, para el Perú especialmente pero también a nivel internacional. Vivimos en un tiempo de tendencias reaccionarias. Diez años atrás, en el panorama de América Latina había varios gobiernos progresistas. Ahora está Bolsonaro (en Brasil). En partes de Europa también vemos algo parecido.

¿Con la extrema derecha?

En Hungría, Polonia. En Alemania hay tendencias en la parte Este. Lo que quiero decir es que hay voces conspirativas que se niegan a aceptar que pueda haber movimientos espontáneos y, cuando estos ocurren, los acusan de que son pagados, por Soros o quien sea.

Acá también se ha mencionado a Soros.

Es una estructura clásica. Durante la guerra fría se decía de los grupos opositores a occidente, que eran financiados por Moscú. Y del otro lado, se decía que los disidentes, los bohemios, los intelectuales, los críticos eran la quinta columna del imperialismo, que pretendían erosionar la solidez del sistema soviético.

Es verdad, la gente ha desempeñado un rol clave en estos días. No siempre es sencillo romper el silencio, ¿no?

Recuerdo que fui invitado (el 2002) para hablar de mi experiencia sobre Alemania. En ese entonces, encontré aquí la misma estructura argumentativa: el arzobispo (Cipriani) diciendo que hay que olvidar todo. En el otro lado, había una minoría valiente diciendo que la amnesia es una invitación para la recapitulación, la repetición de lo ocurrido. En Alemania demoró antes de que la conspiración del silencio y la amnesia colectiva fuera rota, especialmente en los juicios contra los asesinos de Auchswitz (el principal campo de concentración en la Alemania nazi, que funcionaba en Polonia). Eso empieza en el año 1963, con el fiscal Fritz Bauer.

Entonces, ¿diría que hay buenas condiciones para construir la memoria en el Perú?

Hay un espacio como el Lugar de la Memoria (LUM), que yo visité hace unos tres años. Y es muy bueno. Se puede comparar con el que existe en Alemania, construido en el centro de Berlín sobre las ruinas de la Gestapo. En resumen, lo que yo veo es que hay muy buenas precondiciones para reconstruir la memoria, que es un remedio contra la repetición. Pero esa reconstrucción exige una lucha que demora años y años. En Alemania recién en 1968, les preguntábamos a los abuelos y padres, ¿dónde estaban cuando la ‘noche de los cristales rotos’? Era una demanda de la verdad.

Como ahora. Le gente demanda saber la verdad, que va a venir del Brasil, el de Bolsonaro, por cierto.

Así es. E insisto, hay buenas precondiciones, pero la lucha tiene que producirse todos los días, en todos lados, en la gente, en las escuelas, en la Policía, en las Fuerzas Armadas. Al Estado le corresponde asumir ese papel.

Mencionó al fiscal Bauer, ¿se puede trazar alguna semejanza con Vela y Pérez?

En Alemania, una persona, Bauer, hizo posible los juicios de Auschwitz. Es muy interesante. Ahora tú puedes comprar Parlamentos, elites políticas. Empresas como Odebrecht pueden pagar millones de millones para comprar gobiernos. Supongo que muy pocos conocían a los fiscales Vela y Pérez hace dos años y ahora han conseguido una gran conexión con la calle.

Con ese movimiento espontáneo.

Recuerdo a un profesor en Alemania, que nos contó una experiencia personal. Nos decía que no podíamos imaginar lo difícil que era estar parado junto a cientos y no levantar la mano, a pesar de estar en contra (del nazismo). Era el hijo del almirante Hans-Georg von Friedeburg (que firmó la rendición de Alemania en la Segunda Guerra Mundial). Por eso, son importantes los movimientos espontáneos, frente a los eslóganes prefabricados, las marchas prefabricadas. La alternativa, como vi en Ayacucho, son las multitudes compuestas de individuos que no se disuelven. Esas son experiencias menores, gérmenes, pero importantes.

Porque un individuo no tiene por qué caminar solo.

Se puede caminar con los demás y no perder tu esencia.

¿Qué piensa de Keiko Fujimori?

Ella consiguió muchos votos en la última elección, pero ahora veo a alguien que se ha desplomado.

Muchos han notado una conexión evidente entre el fujimorismo de hoy y el de ayer. Esto, a pesar de los esfuerzos por plantear diferencias con el pasado. ¿Lo ve así usted?

Yo creo que sí hay una fuerte conexión. Ella nunca se distanció del régimen de su padre. De hecho, uno puede comparar a la familia Fujimori con la familia Le Pen. Siempre entre los padres y los hijos hay ambivalencias, ambigüedades. Le Pen es un fascista tradicional, digamos. Pero su hija, para hacer su propia carrera política, planteó alguna distancia de la ideología del padre.

¿Ve la posibilidad de que irrumpa alguna opción autoritaria en el Perú?

Hay grandes problemas sociales hoy en día. Las diferencias se han expandido, entre pequeños grupos y grandes masas sin una moneda. En estos días, creo que el 10 o 12 por ciento de la gente solo tiene un dólar con cincuenta para vivir al día. Es una situación terrible. Y todos buscan soluciones. Pero si los grupos progresistas fallan, los antiprogresistas tendrán chances. Si la izquierda falla, la derecha tendrá más chances. El peligro es que, si este nuevo movimiento, “la calle”, falla, puede surgir un Bolsonaro peruano. 

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