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Política

Respaldo que no es cheque en blanco

La Republica

No entenderlo sería un grave error del presidente Vizcarra.

El peor error que cometería el presidente Martín Vizcarra tras el aplastante triunfo político del domingo sería creer que es un cheque en blanco.

No parece ser ese el tipo de reacción del presidente Vizcarra, quien se muestra como un tipo austero en actitud y en el modo de festejar una victoria tan contundente como la de anteayer, pero nunca está demás recordarlo cuando puede haber gente de su entorno que le regale el elogio.

Razón no les faltaría porque el desempeño político de Vizcarra ha sido sobresaliente especialmente para alguien sin partido ni bancada.

Pero en estas cosas del capital político que se construye, así como viene, se va, y lo mejor sería tomar las precauciones necesarias para hacerlo crecer, aunque con cerca de 85% de respaldo quizá ya sea poco lo que todavía se pueden ganar y, en cambio, lo recomendable sería no perderlo. Pero lo principal será saber en qué invertirlo buscando una causa que realmente valga la pena. 

Vizcarra construyó el gran respaldo político que obtuvo con habilidad y esfuerzo propios pero, también, por los errores de un fujiaprismo que demostró ser un cascarón lleno de arrogancia y vacío de inteligencia para entender a la opinión pública.

Un cascarón lleno de personas  desconectadas de la gente y mucha ineptitud para leer lo que, por ejemplo, expresó la ciudadanía anteayer con su voto. Como el congresista Luis Galarreta, quien mantiene la actitud matonesca con que Fuerza Popular enterró su perspectiva: “Mientras haya un espacio para dar la batalla hay que darla. El congreso tiene que defenderse, si se plantea la posibilidad de autodisolvernos sería darle la razón a Vizcarra. Es mejor que él mismo demuestre su autoritarismo o si va a seguir enfrentándose al congreso”.

Ya no es este fujiaprismo mediocre que no entiende nada de lo que pasó el que puede enfrentarse al presidente Vizcarra. Pero sí es la propia población que lo respaldó en el referéndum, la cual ahora elevará su expectativa de lo que el gobierno puede hacer para mejorar su vida.

Evitarlo va a requerir por parte del presidente no dormirse en el laurel, para consolidar su liderazgo rayando la agenda sobre lo que debe hacer el congreso para poner en práctica las propuestas aprobadas en el referéndum, y hacer los cambios que sean necesarios para que su gobierno funcione mejor en la aplicación de las políticas públicas para mejorar la situación y perspectiva de una ciudadanía que le acaba de dar un respaldo aplastante, pero que no es, en modo alguno, cheque en blanco.