Tome asiento

Mirko Lauer
28 Nov 2018 | 20:15 h

“El inodoro Gates es en el fondo un sucedáneo de aquellos que utilizan sistemas de agua y desagüe, que siguen siendo preferibles, por todo lo que socialmente significan”.

El inodoro desarrollado por Bill y Melinda Gates, todavía en su fase de prueba, debería interesar al Perú. El propósito declarado del nuevo artefacto es aliviar la vida y mejorar la salubridad de grandes países como la India, donde el agua escasea y según el Banco Mundial la OD (open defecation) es de 40% de la población, cuatro veces el porcentaje mundial. En el Perú es 7%.

Hay un debate sobre si la defecación al aire libre es un rasgo cultural, heredado de tiempos muy rurales y muy poco poblados, o solo una imposición de las circunstancias: imposibilidad de acceder a los inodoros y a la infraestructura que los sustenta. Los Gates definitivamente apuestan por lo segundo, y ven a la OD, un problema social, sobre todo como un desafío tecnológico.

El acceso a agua y desagüe para los pobres en la costa peruana es una secular promesa electoral. Los esfuerzos están allí, pero los avances son lentos. El inodoro y las redes de desagüe son solo uno de los muchos problemas, pero es decisivo para la salud, y para un sentimiento de autoestima. En este contexto la difusión de un inodoro que prescinda del agua corriente sería una gran ayuda.

El tema de la OD no es solo la falta de agua. Allí donde ella está disponible el tema es su contaminación, que mata a medio millón de niños menores de cinco cada año. De modo que no es solo el agua, sino una alternativa allí donde los Estados no pueden proporcionar un sistema de salubridad para una pobreza que va a demorar en resolverse. Para eso son estos intentos de “reinventar el inodoro”.

Pero como estamos hablando sobre todo de barriadas, un factor importante es el precio. Gates no los vende, sino que está concesionando su producto a empresas chinas, confiadas en que podrán bajar el precio individual hasta unos US$500. Además parece el tipo de emprendimiento que las autoridades podrían subsidiar en parte. Se da por sentado que la población entiende de plano las ventajas.

El inodoro Gates es en el fondo un sucedáneo de aquellos que utilizan sistemas de agua y desagüe, que siguen siendo preferibles, por todo lo que socialmente significan.