Gisela Ortiz: “La justicia no nos la ha regalado nadie”

Víctimas. Raida Cóndor y Gisela Ortiz reafirman que ellas buscan justicia, no venganza.Virgilio Grajeda

Víctimas. Raida Cóndor y Gisela Ortiz reafirman que ellas buscan justicia, no venganza.Virgilio Grajeda

¿Qué sentimientos le han generado las declaraciones de Alberto Fujimori?

Gisela Ortiz: Nosotros, como familiares, durante 26 años hemos venido defendiendo nuestro derecho a la justicia y ese derecho a la justicia significa no solo conocer las responsabilidades de todos los perpetradores de la muerte de nuestros familiares y de los que ordenaron este crimen. La justicia peruana se ha manifestado condenando a varios de ellos, incluido Alberto Fujimori, que fue condenado a una pena de 25 años. Ese ha sido un logro de la lucha de los familiares. La justicia no nos la ha regalado nadie, nos ha costado años de nuestra vida, dedicación casi exclusiva, una serie de movilizaciones, acciones públicas... la exposición pública inclusive de los familiares que nos ha llevado a vivir con este estigma de que nos señalen como si fuéramos terroristas o familiares de terroristas

Raida Cóndor: Esa es la maniobra de ellos. Ahora Fujimori se siente enfermo, quiere que todo el mundo lo compadezca... Y nosotros ¿qué? Yo perdí a mi hijo, un joven de 25 años que ya iba a ser profesional. Escuché a Cuculiza diciendo que (Fujimori) era un pobre hombre, que ya está muriendo, que nosotros somos malos, vengativos, que debemos tenerle compasión. ¿Y quién se ha compadecido de nosotros cuando han matado a nuestros hijos? Son 26 años que busco a mi hijo y no lo encuentro. ¿Dónde voy a prenderle una vela? En mi casa tengo una foto de él, pero más no tengo. Si mi hijo hubiera sido terrorista debieron juzgarlo y mandarlo a la cárcel 20 o 30 años. Pero estaría vivo, podría conversar con él. Pero lo mataron, lo quemaron y lo volvieron a quemar... Los chicos son inocentes.

Gran parte de su vida la dedicaron a luchar por justicia.

Raida Cóndor: Todos los días salíamos, andábamos por acá, por allá, pero nadie nos daba la razón.

Gisela Ortiz: Ha sido una lucha larga en contra del propio Estado. Aquí no ha habido un Estado capaz de defender el derecho de las víctimas, hay que recordar que en los 90, la dictadura de Fujimori copó el Poder Judicial, Ministerio Público y no había investigación que resolviera este tema o que escuchara a los familiares. Ha sido después del año 2001 que se han reabierto estos procesos, pero han sido procesos que nos han costado a los familiares.

¿Qué opinan sobre el proyecto de ley que busca dar arresto domiciliario a los presos mayores de 80 años?

Gisela Ortiz: Lo que hay que decir con mucha claridad es que los familiares siempre hemos sido respetuosos de las leyes que nos garantizan derechos, inclusive de las propias sentencias que algunas veces han sido absolutorias para algunos acusados en el caso Cantuta y nosotros la hemos apelado, hemos vuelto a perder y hemos respetado este proceso. Si se da una ley que va a beneficiar de alguna manera a las personas mayores de 80 años y entre ellas está Fujimori, es lo que la ley estará estableciendo y nosotros la respetaremos, pero lo que no queremos que aquí, como están las reglas de juego a las que hemos accedido los familiares, a las que ha accedido Fujimori y su defensa, se siga burlando de la justicia y del derecho de los familiares a vivir con tranquilidad .

Raida Cóndor: Si la justicia dice que tiene que volver a la cárcel, regresará; si le dan el arresto domiciliario, para mí es igualito, porque no deseo la muerte de nadie. No hay odio en mi corazón. No odio a nadie, al contrario, ellos nos han enseñado a odiar a nosotros. Dios los juzgará, yo no, solamente he andado durante estos 26 años para encontrar justicia sobre la muerte y desaparición de mi hijo. Pero ni siquiera él, ahora que está en cama pidiendo que le disculpen, debería pedir disculpas a los familiares. Hay muchas personas que están desaparecidas, sus seres queridos los buscan. Nosotros queremos enterrarlos, queremos recordarlos, no solamente en nuestras casas, que todo el mundo vea que están ahí, pero no están... hay cinco que están desaparecidos y hay cinco que están en el cementerio, pero ¿acaso es un cuerpo entero? Solamente son los huesos y eso no es justo. Nosotros no le hemos hecho daño a nadie. Voy a seguir buscando los restos de mi hijo. Exijo que me lo entreguen.

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