La Fiscalía unida

Los fiscales del Perú contra la corrupción y los Cuellos Blancos del Puerto.

Los fiscales del Perú contra la corrupción y los Cuellos Blancos del Puerto.

Un vigoroso movimiento de rescate de la Fiscalía recorre sus filas; 30 de los 34 presidentes de las Juntas de Fiscales Superiores y decenas de fiscales de todo el país han pedido públicamente al fiscal de la Nación, Gonzalo Chávarry, apartarse del cargo como la primera e indispensable medida para superar su crisis institucional.

Los distritos judiciales se reúnen en asambleas y juntas ampliadas y aprueban pronunciamientos en que al mismo tiempo que se defiende la autonomía institucional se envía un firme mensaje contra la corrupción interna, específicamente contra la red criminal Los Cuellos Blancos del Puerto.

La Fiscalía está unida, solo que en un sentido distinto al que desea la mayoría de la cúpula del Ministerio Público, que pretende disfrazar de autonomía la impunidad respecto a los delitos por los cuales son investigados. Chávarry quería unidad, y ahora la tiene, una unidad que le exige un paso al costado.

De los pronunciamientos principistas difundidos los últimos días solo se han marginado o defienden a Chávarry cuatro juntas de fiscales, Piura, Ventanilla, Ucayali y Tacna. En los tres primeros casos, este proceder es explicable: Piura tiene sus propios “cuellos blancos”, Ventanilla fue penetrada por la red judicial corrupta que operaba en el Callao, en tanto que Ucayali es conocida como una jurisdicción profundamente infestada por la corrupción, a tal punto que algunos de los que aparecen en los CNM audios laboraron en ese territorio.

Los fiscales del país están defendiendo su trabajo. Al fin de cuentas, sobre sus hombros descansa la lucha contra la corrupción de los hombres públicos los últimos años, y son ellos los que documentaron los cargos contra los expresidentes Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, y contra otros encumbrados políticos u hombres públicos como Keiko Fujimori, Nadine Heredia, Susana Villarán, Joaquín Ramírez, César Acuña, Edwin Oviedo o Daniel Urresti.

Debe recordarse que el caso de Los Cuellos Blancos de la Corrupción tiene a los fiscales como protagonistas, y que desde dentro de la institución se ha pretendido menoscabar su desempeño. Debe ser frustrante para los magistrados que se enfrentan cotidianamente al crimen constatar que la cúpula del Ministerio Público cuestione formidables procedimientos y herramientas que sirven a la lucha contra el delito, como la interceptación telefónica legal, la colaboración eficaz, los testigos protegidos, la solicitud de prisión preventiva, entre otros.

Desde cuando Chávarry intentó cobijarse en la Fiscalía para no responder de sus actos, e intentase que sus colegas suscriban una “carta de sujeción”, las cosas han evolucionado en un sentido insospechado por la corrupción. La mayoría ilegítima de la Junta de Fiscales Supremos tiene el respaldo de Fuerza Popular y el Apra, y sus aliados mediáticos, pero ha perdido largamente la batalla interna. En pocas semanas los fiscales a pie, que son los que dan la cara al crimen en nombre de la sociedad, han reaccionado resueltamente defendiendo a su institución y su proyecto de vida.

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