Democrática y pacífica

La voz ciudadana reclama un lugar en las reformas política y judicial.

La voz ciudadana reclama un lugar en las reformas política y judicial.

La marcha programada para hoy por un amplio grupo de organizaciones de la sociedad, entre ellos sindicatos, ONG, partidos políticos, colectivos y frentes regionales, implica el reinicio de la movilización ciudadana en las calles contra la corrupción, a dos meses de la difusión de los primeros audios que pusieron al descubierto la red delictiva denominada Los Cuellos Blancos del Puerto y sus conexiones políticas.

Dos exigencias motivan esta movilización, la realización del referéndum en el mes de diciembre para sancionar las cuatro reformas propuestas por el Ejecutivo, y la renuncia del fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, denunciado como integrante de esta red criminal, resistente a dejar el cargo a pesar de las evidencias.

La de hoy es una manifestación que continúa otras formas de movilización sucedidas en las últimas semanas, entre las cuales se destacar la toma de posición de organizaciones sociales de todo signo que exigen al Congreso que no dilate la aprobación de las reformas, que no impida el referéndum y que acuse a los principales implicados esta trama corrupta beneficiados por la figura del antejuicio.

La mayoría de estos pronunciamientos, debatidos ampliamente, hicieron énfasis en el respaldo a las iniciativas del presidente Martín Vizcarra y criticaron la resistencia a ellas por parte de Fuerza Popular y su principal aliado, el Apra. Solo un reducido número de declaraciones pretendieron una absurda neutralidad, ubicándose al centro de esta crucial discusión nacional, equiparando la iniciativa principista del Gobierno con la protección que el Congreso ha tendido sobre los involucrados.

Hubo también una heroica y saludable movilización al interior del sistema de justicia, donde destaca la negativa de la mayoría de presidentes de las juntas de fiscales a respaldar a Chávarry. Fueron llamados a Lima con ese propósito, pero la “Carta de Sujeción” a la cuestionada cúpula que ha tomado la Junta de Fiscales Supremos se trocó en un pronunciamiento valiente que, respetando las jerarquías y las formas de esta institución, llamó a Chávarry a dejar el cargo.

Profundizando esa movilización, hace unas horas el pleno de fiscales de Ancash, encabezados por su presidenta, Silvia Paredes, ha exigido la renuncia de Chávarry y que la Junta de Fiscales Supremos elija un nuevo fiscal de la Nación.

Esta movilización al interior de las instituciones y en las calles enriquece la democracia y le suministra un contenido excepcional al debate nacional contra la corrupción. Interpela a quienes se resisten a procesar los cambios que el país reclama y pone sobre el escenario la participación pacífica y ciudadana de la opinión pública, más allá de las cifras que arrojan las encuestas.

Como ha sucedido en nuestro país y el mundo en otros momentos delicados, la voz ciudadana reclama un lugar en los cambios que se gestan con dificultad. Esta voz anónima y poderosa de las personas, que son las que hacen el Estado y sus fines, expresan vigorosas razones que deben ser escuchadas por el poder respecto a la justicia, el renunciamiento y el cambio.

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