“Por cómo trabaja, el Congreso no quiere el referéndum”

En la siguiente entrevista, el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, responde sobre la reforma política que el gobierno impulsa, a pesar de la demora del Congreso que, a estas alturas, ya se nota deliberada. Para Villanueva, el Parlamento que es controlado por Fuerza Popular no “quiere” la consulta popular sobre los cuatro proyectos enviados por el Ejecutivo. “No hay visos de que se estén revisando (...) solo han dicho que es un mamarracho”, dijo el titular de la PCM. Además, adelantó que una opción que se contempla en Palacio es recurrir a la cuestión de confianza. “Está en la Constitución”, señaló.

¿Qué piensa de que la Comisión de Fiscalización le pida al presidente Martín Vizcarra que declare sobre el caso del aeropuerto en Chinchero?

No procede, por varias razones. Uno, porque ha sido un tema ya archivado, en el caso del presidente Vizcarra cuando era ministro de Transportes. Poco o nada hay que investigar.

¿El presidente debería recibir a la comisión?

Por supuesto que no, porque no hay un elemento que lo justifique. En segundo lugar, eso significaría amarrarlo a la situación política que pretenden involucrarlo.

¿Eso significa que el presidente no debe aceptar ser interrogado por la comisión?

No debiera.

¿Se lo ha dicho?

No, no lo hemos conversado, porque no tenemos mayor preocupación sobre ese asunto, pero si insistieran esa será mi opinión. En política no hay casualidades.

¿Se trata de una persecución política?

Creo que están tratando de atar una cosa con otra, para alterar un poco más la situación política que ya está alterada de por sí. En democracia todo es posible, pero con posiciones encrispadas, meter al presidente en una situación por la que ya fue investigado, no es lo correcto.

¿El Congreso quiere el referéndum o no lo quiere?

De la forma en que trabaja, no... no lo quiere. Porque la propuesta del Ejecutivo está un mes ahí y no hay visos de que esté revisando detenidamente los proyectos. Solo han dicho que es un mamarracho, que le faltan cosas. Y es su opinión, pero la nuestra es que son cuatro propuestas…

¿Debatibles?

Debatibles.

¿Eso significa que está muy complicado llegar a diciembre, tal como es la expectativa del gobierno?

Yo pienso que, todavía, el Congreso tiene oportunidad de reflexionar.

Pero cada vez queda menos tiempo. Ya estamos en la segunda semana de setiembre.

¿Pero quién marca el tiempo? El tiempo no lo marca el Ejecutivo, ni la calle. Lo que marca el tiempo es la urgencia de carecer de un sistema de justicia normalizado. Por ejemplo, no hay un Consejo Nacional de la Magistratura, y eso no puede aguantar mucho tiempo porque de por medio está la administración de justicia para los peruanos y la seguridad jurídica que se requiere para las inversiones. Se necesita seguridad jurídica y estabilidad política. Por eso, quien pierde es el país: no es el gobierno, no es el Congreso.

¿Por qué se opone el Congreso al referéndum? ¿Cuál es la explicación política?

Sinceramente no lo sé. Un Congreso que ve que tiene una crisis de credibilidad, debería reaccionar de manera positiva. Puede tener discrepancias, puede haber puntos de vista diferentes, sin duda. Pero hasta ahora no nos dicen cuáles son esas diferencias y cuáles son esas contrapropuestas.

¿Qué le pareció el mensaje de Keiko Fujimori?

Ella dejó entrever que no mira con mucha simpatía el tema de referéndum. Y con una opinión de esa naturaleza y una mayoría dependiente de Fuerza Popular, las posibilidades de que el Congreso apruebe (los proyectos) con la rapidez que el país necesita, son muy difíciles.

¿Y cuál es el plan “B” del gobierno?

Seguiremos impulsando el respeto institucional, por eso hemos presentado las reformas a través del Congreso, porque es el camino oficial. Pero nos estamos encontrando barreras, si se quiere, o retrasos. Pero el referéndum va a impulsarse más allá de nuestras querencias o las del Congreso.

¿El referéndum es inevitable?

Por supuesto. Es una realidad. Por donde usted vaya, en los pueblos, en las calles, se requieren estos cambios. Son reformas que no son las únicas que debieran hacerse, pero son las principales con las que se puede empezar el gran cambio en este país.

Si no se abre la puerta en el Congreso, ¿se juntarán firmas como anunció el presidente?

La sociedad civil ya empezó a movilizarse para solicitar firmas. Y es una opción que es sumamente válida, porque la crisis política viene de un alejamiento de los políticos con la población, y eso ha generado cada vez más una distancia. La gente dice “¡váyanse todos!” y eso implicaría, incluso, romper los marcos constitucionales, y eso es más peligroso todavía. Por eso yo creo que el Congreso, más allá de las diferencias que pueda haber, está a tiempo de reflexionar.

¿No es democrático el comportamiento del Congreso hasta el momento? Teniendo en cuenta que un referéndum es la posibilidad de la gente para manifestarse.

El Congreso está usando los procesos correspondientes a lo que se ha presentado con una lentitud que no corresponde a la realidad política que exige cambios rápidos.

Y el Congreso ha caído muchísimo en su aceptación.

Es la lectura de una población que ve que el Congreso no va al ritmo de las necesidades de cambio de este país. Lo correcto sería empujar el carro en la misma dirección para luchar contra la corrupción y fortalecer la institucionalidad.

Y la aprobación del gobierno ha subido. En el Poder Ejecutivo mirarán eso con expectativa....

Bueno, desde el inicio el presidente Vizcarra anunció las medidas que el gobierno iba a tomar. La lucha para cambiar implica la reforma estructural frente a una corrupción a todos los niveles. Que eso necesita de un ambiente adecuada para ser aceptado, claro que sí. Y en buena hora coincidió una armonía entre la propuesta con el hartazgo que la población ya venía sintiendo de años atrás. En segundo lugar, se dijo que se iba a fortalecer la institucionalidad para hacer un gobierno viable. Y dentro de eso está la reforma política. Ahora nos dicen que nos dedicamos a la reforma, al referéndum y que eso no ayuda a resolver los problemas concretos…

Les han dicho que se dedican a asuntos secundarios.

¿Cómo va a ser secundaria la reforma política en una crisis de esta naturaleza?

El ministro de Justicia, Vicente Zeballos, se refirió a la posibilidad de una cuestión de confianza, si es que el escenario desmejora. ¿Es posible? ¿Se evalúa esa opción?

Usaremos todo lo que esté en del marco constitucional para invitar al país y a las instituciones, entre ellas el Congreso, a realizar las reformas.

Incluida la confianza.

Incluida, incluida. Está en la Constitución y no tenemos por qué no utilizar los mecanismos constitucionales. Nosotros vamos avanzando con todos los procedimientos, pero mucho más urgentes son las reformas. No es que nosotros nos encaprichemos en sacarlas de cualquier manera. Eso implica que se puede utilizar cualquier mecanismo que la Constitución permite.

¿Cuál es el límite de espera?

El referéndum debe ser en diciembre, por el vacío de constitucionalidad y porque un referéndum en diciembre sería más barato. Cuando presentamos las reformas, el presidente Vizcarra fue al Congreso y eso demuestra nuestro respeto. Pero también hemos dicho que, si las cosas demoran, vamos a iniciar el proceso de referéndum porque el pueblo necesita recuperar su decisión sobre la política. Y ya la próxima semana se los colegios profesionales van a empezar a recoger firmas.

¿Se quedará en el cargo?

Hasta cuando el presidente Vizcarra lo considere.

¿Le incomodan los varios rumores sobre su salida del premierato?

No, nunca estoy preocupado de los rumores sino de la línea política que tenemos que seguir. Así que eso no me quita el sueño, para nada.

¿Su relación con la bancada de Peruanos Por el Kambio ha mejorado?

Es una relación política normal y funcional. Hay golpes en el camino que siempre se encuentran, pero yo sigo avanzando nada más.

¿Cuál debe ser otra prioridad del gobierno en lo que viene, aparte de la reforma? ¿La reconstrucción? Le dieron duro en el Congreso.

Es natural.

Salió medio magullado.

No, no... He salido bien y muy fortalecido. Le explico: los avances cuando hemos entrado en marzo al gobierno eran del 5%. Ahora, en materia de transferencias, estamos en el 55%. Los hechos concretos se van a empezar a ver en los siguientes meses. Yo he presentado un video con lo que se está haciendo y terminando. Nosotros sí vamos cumplir. Y al 31 de diciembre vamos a entregar 20 mil casas. Que el tiempo puede quedarnos corto al 2021 para los proyectos de largo plazo, es probable, pero que se va a dejar encaminado, desde luego que sí. De eso no tengan ninguna duda. Se está cumpliendo exactamente como ha sido planificado. No somos un gobierno improvisado, aunque nos quieran hacer parecer eso…

¿Porque llegaron de pronto al gobierno?

Y no somos un gobierno débil. Un gobierno débil no enfrenta reformas fundamentales, se esconde en el temor de los cambios. Nosotros no, nosotros vamos. Y si el Congreso se demora, el referéndum igual avanza. Un gobierno débil no hace eso, tiene miedo.

Cuando ustedes llegaron, se notaba un respaldo desde el Congreso, desde el fujimorismo. Eso cambió ahora. ¿Qué ha pasado?

Eso pregúnteselo al Congreso, qué cambió allá. En nuestro caso, no cambió absolutamente nada. Aún con restricciones económicas, tenemos el coraje de mirar el futuro, con mucho optimismo. Y no nos ha visto quejarnos, aunque nos den con palo.

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