La Sra. K patea el tablero otra vez

Augusto Álvarez Rodrich.
23 Ago 2018 | 13:17 h

Keiko Fujimori amenaza al gobierno de Martín Vizcarra.

Metida en una situación política y judicial crecientemente complicada, Keiko Fujimori ha creído que la mejor manera de escapar de ella es amenazando al presidente Martín Vizcarra tal como antes lo hizo con Pedro Pablo Kuczynski, en lo que constituye una acción que no solo vuelve a poner en riesgo la gobernabilidad peruana, sino que puede ser la peor decisión de su trayectoria pública.

Por un lado, Keiko Fujimori ha sufrido un descalabro en una opinión pública que castiga su comportamiento antidemocrático y que atenta contra la institucionalidad con una desaprobación del 80% según Ipsos, y una aprobación de solo 15%, el nivel más bajo de su trayectoria, 24 puntos menos a fines del año pasado.

Un problema que explica el hoyo en el que está metida hoy Keiko Fujimori es la corte mediocre de adulones que la rodea y que no le ayuda a comprender por qué está donde está.

Por ejemplo, su mototaxista Úrsula Letona sostiene, en línea con los ‘ideólogos’, blogueros y periodistas de FP, que la caída de Keiko Fujimori obedece a una “orquestada campaña sistemática contra nuestra lideresa”.

La encuesta de Ipsos, por el contrario, concluye que esto es consecuencia de que Keiko Fujimori está involucrada en actos de corrupción, solo busca su propio beneficio, es autoritaria, no tiene experiencia política ni sabe conducir su partido fujimorista y hace una oposición obstruccionista y no colabora con el gobierno.

Como está hoy en día, no es seguro que Keiko Fujimori pase a la segunda vuelta del 2021. Pero su problema principal ya no es político sino judicial pues los audios de la vergüenza han arrastrado a la ‘señora K’.

Para ponerlo de un modo sencillo, el problema mayor ahora de Keiko Fujimori ya no es no ganar una elección sino el de no ir a la cárcel.

Ahora, además, ha perdido el control que tenía de entidades clave para los procesos políticos, electorales y judiciales como el CNM y la ONPE, y podría perder el ministerio público si acaba cayendo el tan cuestionado fiscal de la nación Pedro Chávarry.

En ese contexto, su respuesta desesperada ocurrió ayer en el video en el que se opone a la reforma judicial y política planteada por el presidente Vizcarra y prácticamente lo amenaza con aplicarle lo mismo que a PPK.

El problema de Keiko Fujimori es que Vizcarra es hoy un presidente crecientemente popular y que su reforma goza de aprobación ciudadana. Pero su problema mayor es que no tiene rumbo y lo quiere encontrar pateando otra vez el tablero.