El nuevo bicameralismo

El proyecto del Ejecutivo propone restablecer el equilibrio institucional dañado por el golpe de Estado fujimorista.  

El proyecto del Ejecutivo propone restablecer el equilibrio institucional dañado por el golpe de Estado fujimorista.  

El presidente de la República, Martín Vizcarra, ha presentado al Congreso tres proyectos de reforma constitucional que prohíbe la reelección parlamentaria, regula el funcionamiento de los partidos y restablece el bicameralismo en nuestro sistema político, con énfasis en la igualdad de género y el protagonismo de las regiones.

Una de las iniciativas recupera la tradición constitucional bicameral del Perú de la que nos privó el fujimorismo luego del golpe de Estado del 5 de abril de 1992, en favor de un Congreso unicameral disminuido y a merced de un sistema presidencialista autoritario.

La propuesta del Ejecutivo apuesta por un bicameralismo con un Senado fuerte, y aún más fuerte que el que estableció la Constitución de 1979. De concretarse la reforma, este senado aprobará leyes especiales de la República y nombrará o ratificará a los altos funcionarios del Estado. Esta fortaleza se consolida con la propuesta de prohibición de disolución del Senado en caso de disolución de la Cámara de Diputados.

La propuesta del Ejecutivo fuerza la transparencia del Congreso, algo a lo que el parlamento fujimorista se ha negado sistemáticamente, disponiendo en adelante la declaratoria obligatoria y pública de los conflictos de interés de los legisladores y un mejor proceso de rendición de cuentas.

Un acierto de la propuesta de reforma es el establecimiento de la paridad de género y alternada de ambas cámaras, reconociendo uno de los derechos de igualdad política real. Esta disposición ha empezado a ser atacada por grupos conservadores que creen que la igualdad formal de hombres y mujeres es mágica, y que no existe machismo en la formación de la representación o en los partidos políticos.

Otro aspecto positivo es que se propone la elección del Senado por lista cerrada, eliminando el nefasto voto preferencial, con un modelo de grandes distritos donde las regiones asumen protagonismo, un esquema que debería complementarse con nuevos y mejores mecanismos de democracia interna. Lo ideal habría sido que también se elimine el voto preferencial para la futura Cámara de Diputados, pero debe entenderse el proceso evolutivo de los cambios.

En el proyecto, se deja en manos del Senado de modo exclusivo la iniciativa para la reforma constitucional y de leyes orgánicas, la autorización para el viaje del presidente al exterior y la respuesta a las observaciones presidenciales aprobadas por el Parlamento. El Senado será al mismo tiempo una cámara revisora y de control de la Cámara de Diputados: puede desaprobar las leyes aprobadas por esta, de modo que la cámara joven requerirá de dos tercios para insistir en una ley.

En la distribución de funciones del Congreso, la iniciativa del Ejecutivo propone insistir en la tradición que hace de la Cámara de Diputados esencialmente política y de control, y la Cámara de Senadores, un órgano reflexivo y de revisión, compartiendo ambas la tarea legislativa. De esa manera se restablece hacia dentro y fuera el equilibrio institucional que el fujimorismo alteró. Enhorabuena.

Te puede interesar


CONTINÚA
LEYENDO