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Política

Queremos tanto a Manuel

La Republica
Ángel Páez

Hoy, por estas críticas, González Prada sería tildado de caviar por pobres diablos disfrazados de columnistas.

Don Manuel González Prada y Ulloa partió hace un siglo y mucho de lo que escribió sobre la política envilecida por truhanes de cuello y corbata, la deshonestidad de los funcionarios públicos tarifados y la justicia vilipendiada por magistrados secuestrados por el poder oscuro, sigue, desgraciadamente, vigente. En lugar de haber disminuido, la corrupción pública y privada, se ha consagrado como moneda corriente. Se compra o se vende desde el empleado de más baja graduación hasta el jefe de Estado.

“En el Perú de hoy, no existe honradez privada ni pública: todo se viola y pisotea cínicamente, desde la palabra de honor hasta el documento suscrito. La vida política se funda en fraude, concusión y mentira”, señaló en “Propaganda y ataque” (1888), con palabras y expresiones que grafican lo que sucede hoy en el país.

Como si hubiera estado atento a los audios en los que se revelan cobros ilegales, enjuagues políticos y manipulaciones de expedientes, González Prada (1844-1918) apuntó: “Nada patentiza más el envilecimiento de una sociedad que la relajación de su Magistratura. Donde la justicia desciende a convertirse en arma de ricos y poderosos, ahí se abre campo a la venganza individual, ahí se justifica la organización de mafias y camorras” (“Nuestros magistrados”, 1902). Más de un siglo después, la descripción del estado de la justicia en el Perú que hizo el autor de “Páginas libres” es descarnadamente vigente.

Con cotidiana mirada inquisidora, usaba la pluma como escalpelo, por lo que no pudo pasar por alto a los congresistas, a quienes no trató precisamente con guante: “Los honorables resultan carísimos, tanto por los emolumentos de ley y las propinas extras, como por los favores y canonjías que merodean para sus ahijados, sus electores y sus parientes” (“Nuestros legisladores”, 1906).

Por supuesto, el periodismo y los periodistas, en tanto expresión de las distintas manifestaciones de la conciencia nacional, fueron materia frecuente de los discursos, ensayos y columnas del maestro: “Los males causados por la falta de sinceridad y honradez resaltan en los diarios de Lima, casi todos sin opiniones fijas ni claras, defensores sucesivos del pro y del contra, apañadores de los más odiosos negociados fiscales, voceros de bancos, empresas (...) y sociedades en que imperan el agio y el monopolio” (“Nuestro periodismo”, 1904). Hoy, por estas críticas, González Prada sería tildado de caviar por pobres diablos disfrazados de columnistas.