El Perú en audios

Claudia Cisneros
2018 M07 14 | 18:45 h

En estos días, nos toca a la ciudadanía respaldar pública y explícitamente a los jueces y fiscales que se la están jugando por todos nosotros.

Las próximas horas son cruciales para lo que está pasando en el Perú. Los audios han sido un golpe inesperado y desestabilizador para la estructura narcopolítica que venía instalándose frente a nuestros ojos hace años. Ya no solo de partidos políticos financiados por el narcotráfico sino directamente narcotraficantes metidos a política. Lo iremos descubriendo de a pocos con el espanto propio de quien abre los ojos tras un largo sueño y se encuentra parado en el borde mismo del abismo.

Algún día, quizás, conoceremos la historia completa de esta purga de los poderes del Estado. Mientras tanto es imprescindible que resaltemos las acciones de al menos tres peruanos que se juegan no solo su trabajo sino su vida haciéndolo. Son un juez, un fiscal y un periodista. Un juez, un fiscal y un periodista que pudieron hacer lo que hace la mayoría de antipatriotas: mirar a un lado, o peor tapar a los criminales por temor o dinero.

Sin embargo, esta fiscal tuvo la valentía y la entereza de hacer lo que, sencillamente, su mandato profesional y moral la instaba a hacer. Fue la fiscal de crimen organizado del Callao, Rocío Sánchez Saavedra, quien solicitó a un juez el permiso para interceptar las comunicaciones de los investigados. Ese juez pudo haber tomado cualquier otro camino, pero digno y corajudo, hizo lo que, sencillamente, un buen juez sabe que deber hacer. El juez de investigación preparatoria del Callao, Cerapio Roque Huamancóndor ordenó el levantamiento del secreto de las comunicaciones de los corruptos magistrados del Consejo Nacional de la Magistratura y el Poder Judicial. Los audios, por ende, todos los que han salido y seguirán saliendo, tienen un origen legal por más que los defensores de la narcopolítica se esmeren en posicionar la idea de que hubo chuponeo ilegal.

Y un periodista que tiene una trayectoria de investigador implacable, que fue el primero en investigar a Montesinos en la década del 80, que llegó a ser secuestrado por Fujimori y Montesinos y llevado al Servicio de Inteligencia. Y que tuvo el coraje de pararse frente a Fujimori - cuando Fujimori aun tenía todo el poder del Perú - en conferencia con prensa extranjera en Palacio y confrontarlo por su secuestro, él lo ha hecho de nuevo. Gustavo Gorriti ha remecido y sigue remeciendo la estructura mafiosa que post-Alberto Fujimori se reacomodó y alió más estrechamente con el narcotráfico. Allí están los congresistas fujimoristas investigados por lavado de activos, la propia Keiko Fujimori y su financista principal Joaquín Ramírez. También están los escandalosos narcoindultos de Alan García y Aurelio Pastor. Esta vez el frente corrupto es una estructura en la que el narcotráfico ya no es solo financista aliado de los partidos, sino directamente tenemos a narcotraficantes participando de la política en Lima y en regiones de todo el país.

Jaime Antezana, investigador de temas de narcotráfico nos ofrece una muestra de esta infiltración de los narcos en la actividad política. En las últimas elecciones se detectaron 49 narcocandidatos de los cuales 21 resultaron narcocongresistas que actualmente ocupan una curul. De esos 21 narcocongresistas, 14 son de la Fuerza #1, y de esos, 10 son patrones de firmas del narcotráfico, es decir “jefes de clanes familiares de drogas”. Que además, como señala el investigador, usaron y usan el modelo de Pablo Escobar: Dádivas proselitistas al pueblo, financiamiento de equipos deportivos y autosuficiencia económica. 

No es casual que la defensa que hoy hacen fujimoristas y apristas de los magistrados corruptos es tan desfachatada, tan abierta y desvergonzada. Al punto que ni a Alan García, ni a los empleados de Keiko les ha importado quedar públicamente como defensores de estos corruptos del sistema de justicia. Ni siquiera les ha importado públicamente defender a un juez capaz de volver la violación de una niña en una mercancía. Porque lo que tienen por perder con la salida de los audios que faltan es enorme, monumental, es todo lo que tienen y son. Cuando al fin quede al descubierto totalmente cómo los jueces y fiscales son instrumentos para el blindaje de los narcotraficantes en política y de los narcotraficantes aliados de los políticos, habrán perdido todo: nombre, capital política y libertad. Por eso su desesperación persiguiendo a los periodistas. Por eso los fujimoristas y luego la propia Fiscalía ha intentado amedrentar a los periodistas. Por eso Hinostroza y sus sucios colegas se aferran a no renunciar y le hablan a la prensa con cinismo y desprecio, porque se saben sostenidos por la arquitectura mafiosa narcopolítica. Por eso, en estos días, nos toca a la ciudadanía respaldar pública y explícitamente a los jueces y fiscales que se la están jugando por todos nosotros, y a los periodistas que están haciendo lo que los corruptos vigilantes de la justicia o los líderes políticos fueron incapaces de hacer ni harán sea porque están implicados o porque están aterrorizados (Vizcarra). El 19 de Julio, gran marcha nacional, todos a gritarles que el Perú es nuestro y que no nos quedaremos de brazos cruzados mientras se lo cargan.