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El Informante: El jefe fantasma, por Ricardo Uceda

La Republica

La extraña experiencia de ser gerente general en la ONPE. El jefe que no mandaba. Cuando el grupo paralelo tomó todo el poder. Más compras irregulares. Despidiendo a los buenos. Una nueva denuncia.

A fines de febrero de 2017, el auditor Pedro Tesen Chávez recibió la visita en su casa de Gustavo Domínguez, un abogado de la Universidad de San Marcos especializado en control gubernamental. Era amigo suyo y venía a ofrecerle trabajo. Domínguez le dijo que estaba en un grupo de apoyo al recientemente nombrado jefe de la ONPE, Adolfo Castillo Meza. Le ofreció el puesto de gerente general, el segundo de a bordo en la institución. Buscaban, le dijo, personas como él, que fueran honestas y buenos profesionales. Domínguez aún no estaba nombrado en la ONPE pero daba por descontado que integraría el equipo.

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No propongas...

Al comienzo Tesen no se mostró interesado. Tenía trabajo en AgroRural y su fuerte era el Control Interno, no la gestión. Ante la insistencia de su amigo, que lo buscó hasta tres veces, aceptó luego de una reunión con el grupo patrocinador. Estaban Gustavo Domínguez y tres personas más. A una de ellas, Oscar Nieves, lo conocía porque habían trabajado juntos en una municipalidad. A los otros dos no. Después sabría que uno de ellos era José Cavassa, quien con Nieves estuvo involucrado en el fraude electoral del año 2000. El otro era Fernando Obregón, futuro mandamás en la ONPE.

Hasta aquí, nada ilegal. Un grupo de personas queriendo ayudar a un amigo. Tesen aún no conocía sus antecedentes. Se entrevistó con el jefe Castillo. “Mis amigos me lo han recomendado”, le dijo. Cuando fue nombrado, empezó a buscar gente para que ocuparan más de diez gerencias de línea. Halló una persona que creyó idónea para Planeamiento y Presupuesto. Entonces empezó a darse cuenta de su situación.

–No propongas gente –le dijo Domínguez–. Ellos están buscando el equipo.

El piso 15

¿Quiénes eran ellos? Era el grupo con el que se había reunido, de los cuales el más importante era Fernando Obregón, aparente operador de Cavassa y Nieves. La enorme influencia que tenía con el jefe de la ONPE le dio el mayor poder. En la gerencia para la que Tesen tenía candidata puso a su amiga Yosayamina Rivera, según consta en un mensaje interno. Gustavo Domínguez fue nombrado gerente de Administración. Comenzó un proceso en el que ocuparían los puestos principales un núcleo de allegados nombrados principalmente por Obregón. Dos que demostraron probidad fueron nombrados a propuesta de Meza: el gerente de Informática y Tecnología Electoral, Frank Castillo, y la gerente de asesoría jurídica, Susana Guerrero. Pero la mayoría fue nombrada por Obregón. Algunos para armar expedientes contra quienes debían salir por oponerse a su grupo.

No podría hablarse de irregularidad en el procedimiento: eran cargos de confianza. Sin embargo, Tesen comprobó que el núcleo principal de los nuevos funcionarios no despachaba con él. Ellos iban a recibir instrucciones al Piso 15, donde Obregón ya mandaba desde su cargo de Asesor 1. Eso sí ya era indebido. A continuación advirtió claras irregularidades.

Gastando mal

Recibió un email anónimo en el que se le advertía que desde la subdirección de Logística se habían comprado tablets por encima de su precio comercial. Eran solo seis unidades, requeridas por Informática y Tecnología, pese a que la ONPE tenía 22,358 de esos equipos almacenados en la Gerencia de Administración. Cada una, comprada a S/. 4,100, se vendía en SAGA a S/. 3,299. Cuando ordenó una investigación, resultó que habían sido modificados los requisitos para la compra; que la empresa vendedora, Multiservices Fourei, recién cambió el rubro de su actividad cuando vendió los aparatos; que nunca antes había sido proveedor de la ONPE ni de ningún organismo del Estado; y que no tenía un solo trabajador. Las irregularidades fueron comunicadas al Jefe de la ONPE sin mayores consecuencias. Podría entenderse, sin embargo, que no se produjera una tormenta por la compra de seis tablets.

Tampoco iba Tesen a hacer cuestión de Estado porque se hicieran gastos extraordinarios para acondicionarle a Obregón un despacho mejor que el jefe de la ONPE en el Piso 15. Pero sí se opuso cuando la Gerencia de Administración quiso dar de baja 383 bienes en forma irregular. Había una centralita operativa, con 15 teléfonos con tecnología de voz digitalizada.

Gerente fantasma

Con el tiempo sus contradicciones con la administración pasaron a los asuntos propiamente electorales. En diciembre de aquel año 2017 se realizarían elecciones municipales complementarias. En los primeros días de agosto ya había requerimientos para comprar materiales, y Obregón, que a la sazón se hizo nombrar encargado de la gerencia de Gestión Electoral, pidió atenderlos. Pero él, como responsable, no había propuesto los lineamientos para desplegar el material ni sus contenidos. No había fichas técnicas ni líneas de tiempo establecidas, como era reglamentario. Tesen le tuvo que enviar un memo a Obregón recordándoselo. Nadie le respondió. Ya había caído en desgracia.

La gerenta de presupuesto, por ejemplo, nunca asistió a sus convocatorias para explicar los gastos que demandaría el proceso, un paso previo para distribuir los recursos. Las compras empezaron a hacerse sin su aprobación y en varios casos a compañías recién creadas, al margen de los procedimientos. Algunos gerentes, como el de Informática, le pidieron ayuda para evitar ilegalidades: Obregón –como se refirió en esta página la semana pasada– le exigía entregarle la base de datos del RENIEC, que era confidencial. Tesen le envió un memorándum que le permitiría oponerse al asesor, en el que le recordaba que no podía compartir esa información con terceros. Lo firmó el 28 de agosto. Tres días después, Adolfo Castillo le pidió su renuncia. Quiso que se fuera ese mismo día, y no pudo hacer entrega del cargo en forma ordenada.

Todos vuelven

Luego fue la asesora jurídica Susana Guerrero quien se quedó sin poder actuar. Existen memos demostrativos de que el nuevo Gerente General, Alfredo Mora Ito, por orden de Obregón prohibió darle información necesaria para el cumplimiento de sus funciones. Guerrero, también despedida como otros funcionarios que probablemente contarán su historia, reveló el favoritismo de la ONPE hacia el partido Podemos, de José Luna, vinculado tanto al grupo paralelo en la institución como al sector del CNM que nombró a Adolfo Castillo en 2017, por encima de postulantes más capaces.

Mientras el CNM investiga a Castillo, Mónica Yaya, ex presidenta del Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado (OSCE), denunció la supuesta contratación irregular de una empresa fantasma para la ejecución del plan de medios de transmisión de la Franja Electoral durante las elecciones regionales 2018. El proveedor sería Martín Valdivia, ex director de El Chino y El Men, dos diarios del SIN en los noventas. LA ONPE anunció una acción de control al respecto.