Gracias Paolo pero, ahora, chau Paolo

La apuesta de Gareca por el equipo en vez de un jugador.

La apuesta de Gareca por el equipo en vez de un jugador.

Fue muy oportuna la intervención de ayer de Ricardo Gareca, como ya lo ha hecho en otras oportunidades, en medio de un clima de exaltación avivado desde algunos medios —con varios excesos vergonzosos—, sobre la participación de la selección peruana en el mundial de Rusia 2018 sin la presencia de Paolo Guerrero.

Gareca remarcó su apuesta por el equipo en vez de hacerlo por solo un jugador, lo cual constituye una lección que puede servir para muchos más ámbitos que el futbolístico.

Es obvio que Paolo Guerrero no es ‘un’ jugador, sino, sin duda, el mejor jugador peruano de la selección actual y de los últimos tiempos, a quien, además, el país le debe la clasificación al mundial de Rusia pues se cargó el equipo al hombro en varias oportunidades cuando las posibilidades se oscurecían.

Todo el Perú le debe, por tanto, un profundo agradecimiento a Paolo Guerrero por liderar a un equipo dirigido por Gareca que siempre apostó por ese equipo en vez de hacerlo por las individualidades, aun cuando algunas decisiones no eran populares.

Pero lo peor que le puede ocurrir al equipo peruano frente a  un mundial que está a la vuelta de la esquina, es seguir llorando la exclusión de Guerrero pues eso ya es irremediable.

Por ello, lo que corresponde ahora es reorganizar la selección sin Paolo Guerrero y mirar para adelante, que es lo que anunció Gareca ayer cuando dijo que “Paolo es un jugador sensacional, un ídolo, pero la historia continúa y hay que representar al país de la mejor manera. Vamos a estar preparados para la exigencia máxima y todos los inconvenientes que se presenten los vamos a solucionar. No sé cómo nos va a ir en el mundial, lo que sí puedo asegurar a la gente es que vamos a estar preparados para lo que se viene”.

Gareca dirige esta selección peruana con habilidades que son valiosas no solo para el fútbol sino para muchos otros ámbitos: habla claro y a tiempo, con oportunidad; no busca contentar a todos; no deja ninguna duda de que él toma las decisiones —con su equipo— y asume la responsabilidad, no la escabulle; premia el desempeño del jugador poniéndolo en la cancha, en vez de privilegiar la trayectoria o los lobbies; transmite confianza a partir de resultados concretos que logra; y, sobre todo, apuesta por la solidez del equipo en vez de decidir por la individualidad.

Ojalá hubiera más gente así en la política peruana, pues entonces el país estaría bastante mejor que ahora con la manga de wachiturros que la manejan con toda irresponsabilidad.

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