Fake news made in peru, ¿interesan?

12 May 2018 | 13:05 h

Desinformación que manipula y erosiona a la democracia.

Mientras en muchas partes hay preocupación profunda y creciente por los efectos perniciosos de las fake news (noticias falsas), en el Perú el problema aún no genera mucha inquietud.
Las fake news, que buscan la desinformación sistemática de la sociedad mediante la difusión de datos y argumentos falsos para lograr un beneficio político o económico, se discutieron el martes en Madrid entre los principales medios de Europa.
El director de El País, Antonio Caño, dijo que las fake news “van dirigidas a un público que quiere creerse esa desinformación para sentirse más cómoda con sus prejuicios”, y el director de comunicaciones del parlamento europeo, Jaime Duch, advirtió que es un “fenómeno tóxico con consecuencias imprevisibles”.
El efecto más inmediato y negativo es que la manipulación de la opinión pública erosiona profundamente la democracia mediante la degradación del clima y del debate político.
“La democracia está en peligro si no sabemos integrar a la opinión pública de manera más ordenada”, señaló, al respecto, el director fundador de El País, Juan Luis Cebrián, en otro foro sobre el mismo tema realizado la semana previa en Nueva York.
El dilema obvio radica en cómo controlar las fake news por el riesgo de afectar el derecho de expresión, así como la dificultad de escoger quién definine lo que es verdad y lo que es mentira. Peor que controlar el ‘libertinaje’ es controlar la libertad.
Hay mentiras obvias que no son fake news. Una actriz vinculada a Fuerza Popular fue el hazmerreír en las redes al querer ‘censurar’ la película ‘La casa rosada’ con argumentos tontos como que su director es el artista y político argentino Palito Ortega.
Tampoco lo son los esfuerzos de los políticos para que prevalezca ‘su’ verdad. Por ejemplo, el presidente Martín Vizcarra negando que haya conspirado contra PPK solo porque él lo niega; el fiscal Pablo Sánchez descartando linchamientos en el MP con una simple declaración; o César Villanueva negando que pensara ser premier con la vacancia. Toda autoridad tiene derecho a defender su posición, aunque esta sea poco creíble.
Pero en el Perú sí está ocurriendo un fenómeno de fake news para manipular a la opinión pública mediante un esfuerzo bien planificado y articulado entre algunos medios, políticos y redes con sus trolls.
La única obvia respuesta es, como se dijo en Madrid esta semana, un periodismo riguroso y de calidad. Pero, por ahora, aquí como allá, está siendo derrotado por las fake news.