La renuncia, efectos y temores

Mirko Lauer
21 Mar 2018 | 13:04 h

La sensación es que en este momento la crisis es algo más fuerte que Vizcarra como simple continuidad de un PPK sin alianzas.

Ahora que Pedro Pablo Kuczynski ha renunciado, se puede empezar a considerar los efectos y las consecuencias. El efecto de los keikovideos fue indignar un número suficiente de los que dudaban o se inclinaban por PPK. En los últimos conteos la vacancia tenía cinco votos de ventaja, y podía haber acopiado algunos más.

El paso de un puñado de congresistas y otras figuras del centro político al pedido de renuncia de PPK es quizás la señal más evidente de que la debacle final del oficialismo ya había llegado. Los ministros acompañaron a PPK hasta el amargo final, un gesto poco frecuente en estos tiempos. Sus rostros transmitían la convicción de que nadie les pediría permanecer.  

PPK no es la única baja de los videos. Los hermanos Fujimori han caído juntos en el descrédito de los que se llama maniobras montesinistas. A Kenji Fujimori se le dificulta el parto de su nuevo partido. A Keiko Fujimori se le debilita todavía más el control de una bancada inquieta en la búsqueda de oportunidades políticas.

Para la izquierda esta es la aparición del río revuelto en el que esperaban avanzar. La estructura de la crisis, que enfrenta a muerte a los principales grupos de derecha, le va a facilitar una campaña del tipo que se vayan todos. Ahora su tarea es tomar la calle (la CGTP ha convocado a una movilización para hoy) y empezar a atraer al centro político desilusionado antes de que lo haga Martín Vizcarra.

La sensación es que en este momento la crisis es algo más fuerte que Vizcarra como simple continuidad de un PPK sin alianzas. Con la izquierda y la derecha separándose a toda velocidad, las alianzas van a resultar particularmente difíciles, pero igual el nuevo presidente tendrá que decidir un rumbo viable bajo presión.

Una fórmula muy mencionada es un gabinete de todas las sangres (incluso algunos dicen que de todas las regiones), algo que ha sido usado a medias antes, pero nunca practicado a fondo. No parece la manera más eficaz de manejar un Ejecutivo, pero quizás sea la única disponible para hacer durar el encargo. Llegó anoche. Tras tanta discreción, el país está pendiente de sus primeras palabras.