¿Alimentación negociable?

Congreso exonera de segunda votación proyecto de ley sobre alimentación saludable y cambia octógonos por semáforos.

13 Mar 2018 | 6:05 h

No han importado las opiniones del Colegio Médico del Perú, de la Defensoría del Pueblo, de la Organización Mundial de la Salud. Ni siquiera la de nuestro ministro de Salud, Abel Salinas, quien también ha insistido en que la mejor manera de alertar a los consumidores sobre los riesgos de ciertos alimentos son los octógonos y no los semáforos. No. La Junta de Portavoces del Congreso decidió nuestro menú.

El 9 de marzo pasado, con la firma de parlamentarios de Fuerza Popular, el Apra y algunos de Peruanos por el Kambio (Salvador Heresi entre ellos), dicha junta mandó al Ejecutivo el proyecto de Ley que modifica la Ley 30021 (Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para niños, niñas y adolescentes) en varios de sus artículos. El principal cambio es que ya no se utilizarán octógonos, sino semáforos, para alertar a los consumidores sobre los riesgos de lanzarse sin control sobre ciertos productos.

Como han señalado varios especialistas y las propias autoridades, las consecuencias reales de cierto tipo de consumos son cada día más preocupantes. Según el Ministerio de Salud, por ejemplo, un 50% de la población peruana sufre de obesidad y una de cada dos personas mayores de 15 años tiene exceso de grasa corporal. Todo ello, por supuesto, deviene en un potencial riesgo de enfermedades coronarias y de otro tipo.

Un gran problema de salud pública, en suma. Por lo mismo, las advertencias sobre el riesgo de algunos alimentos procesados tienen que ser claras, algo que el sistema basado en octógonos garantiza al informar con precisión con alertas como “alto en azúcar”, “alto en sodio”, “contiene grasas trans”. La propuesta de la mayoría de la Junta de Portavoces, por el contrario, establece colores rojo, ámbar y verde, como en un semáforo que dirige el tránsito, una ruta que según los especialistas resulta confusa.

Lo más sorprendente es que la Ley 30021 ya estaba aprobada desde el 2013 e incluso contaba con un reglamento desde junio del 2017. Faltaba implementar un Manual de Advertencias Publicitarias, a partir del cual se haría efectivo el uso de octógonos en seis meses. Este súbito cambio impulsado en el Congreso, que ha sido exonerado de segunda votación en el Pleno, haría que las alertas demoren tres años más en su implementación

El Ejecutivo puede observar esta Ley que apuesta por los semáforos, si es que en el camino no median presiones políticas, o empresariales. Sería lo congruente, si atiende al Ministerio de Salud, que hasta ha puesto en marcha, en coordinación con el Ministerio de Educación, un plan para que este año los quioscos de los colegios expendan productos más saludables. No es posible que haya inconsistencia en este terreno.

El Colegio de Nutricionistas del Perú también ha alertado desde el comienzo sobre los riesgos de tener una legislación laxa en este terreno. Con marchas en la calle inclusive. No está en discusión el legítimo derecho de la industria de los alimentos de montar sus estrategias de producción y venta. Pero ese derecho debe ir en consonancia con una prístina información al ciudadano sobre lo que está consumiendo, y sobre lo que eso puede provocar en su vida. Con el derecho a tener una salud integral, finalmente.

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