Neutralidad vacada

Congresista Rosa Bartra debe dejar comisión del Congreso que investiga el caso ‘Lava Jato’.

10 Mar 2018 | 6:00 h

Tal vez se ha llegado al límite. A los continuos cuestionamientos a la congresista Rosa Bartra, de Fuerza Popular (FP), por su actuación al frente de la comisión parlamentaria que investiga el caso ‘Lava Jato’ se sumó ayer uno que confirma, algo descarnadamente, su falta de imparcialidad al frente de este encargo tan delicado.

En un chat revelado por este diario, Bartra culmina el mensaje dirigido a su colega de bancada Úrsula Letona con las siguientes palabras: “Tienes en nosotros toda la solidaridad”. Antes, le ha dicho a ella misma que hay quienes harán todo lo que puedan para hacerles daño y que “se la agarran con quienes más queremos”.

Parece evidente que el texto express se refiere al esposo de Letona, Juan Carlos Guzmán. Pronto, él deberá acudir a dicha comisión para declarar por su participación, como asesor legal, en la concesión del Gasoducto del Sur a la empresa Odebrecht. Esto ocurrió en junio del 2014 y la multinacional brasileña superó a 22 postores.

Este asunto, por supuesto, requiere de una investigación neutral, no solidaria, pero no es el único territorio donde Bartra no se muestra distante. Recordemos su participación, indubitable, durante la incursión de los fiscales del caso Odebrecht en el local de FP de Surco en diciembre del 2017, cuando incluso intentó grabar a estos magistrados.

Hace unos días, tras las declaraciones de Jorge Barata sobre el financiamiento de varios candidatos por parte de la compañía brasileña, Bartra afirmó que la comisión que preside no investiga campañas. Si bien el encargo específico inicial de este grupo está dirigido a investigar a funcionarios del Estado, la crudeza de los hechos amerita otra actitud. Peor aún cuando uno de los partidos que recibió ese dinero sigiloso fue Fuerza 2011, en la campaña de ese mismo año, cuando la candidata era Keiko Fujimori, la hoy presidenta de FP, el movimiento al que pertenece Bartra. Como se sabe, vía Jaime Yoshiyama y Agusto Bedoya, el aporte habría sido de 1.200.000 dólares.

Ya algunos parlamentarios, de Nuevo Perú y el Frente Amplio por ejemplo, han pedido la renuncia de Bartra a la presidencia de esa comisión. También ha sido cuestionada por miembros del gobierno, como el ministro Carlos Bruce, y hasta su presencia provocó la renuncia de Marisol Espinoza, actual congresista de Alianza para el Progreso (APP).

A comienzos de este mes se propuso al parlamentario Víctor Andrés Belaunde como el posible reemplazante de Bartra al frente de este grupo. Sorprendentemente, el miembro de Acción Popular sostuvo que ella estaba haciendo bien su labor y su presencia allí era producto de un acuerdo de la Junta de Portavoces de los distintos partidos.

Como es obvio, ese acuerdo –como otros– se puede revisar, dadas las circunstancias que hacen de la parlamentaria una persona carente de neutralidad, mientras el caso Lava Jato crece y parece aproximarse a laberintos muy complejos. Que podrían involucrar a personas vinculadas políticamente a varios miembros del sistema político peruano.

No se puede negar que, desde que en abril del 2017 fue nombrada para reemplazar a Víctor Albrecht al frente de esta comisión, Bartra ha desarrollado un trabajo sistemático sobre el tema. Pero su acuciosidad se muestra zigzagueante, o nebulosa, cuando estas investigaciones se aproximan a sus aliados o compañeros políticos de ruta.

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