¿Se asoma la silla vacía?

Comienza un nuevo proceso de vacancia presidencial. Tienen que primar la sensatez, la verdad, no el canibalismo político.

9 Mar 2018 | 6:00 h

Integrantes de cinco bancadas (Alianza para el Progreso, Fuerza Popular, Apra, Frente Amplio y Nuevo Perú) presentaron ayer una nueva moción de vacancia presidencial, con la firma de 30 legisladores. Es decir, abrieron otra vez una trocha que asoma al país a algo tan dramático como la salida del Jefe del Estado.

Los próximos días estarán signados por una espada de Damocles que penderá sobre el destino político de Pedro Pablo Kuczynski, como en diciembre pasado. Con el añadido de que ahora hay más bancadas dispuestas a vacarlo (la de Nuevo Perú, por ejemplo).

Los parlamentarios basan el proceso en el inciso 2 del artículo 113 de la Constitución, que establece que esto es posible cuando el mandatario exhiba “permanente incapacidad moral”. Y Kuczynski, al igual que en la ocasión anterior, debe y tiene que defenderse ante tan severa acusación.

Se trata de una situación muy delicada. Los parlamentarios oficialistas han alertado sobre la inestabilidad política que este camino podría traer. Ningún país es inmune a una situación como esta, que implica un quiebre político de gran magnitud.

Pero este proceso tiene un vicio procesal: algunos de los congresistas que promueven la vacancia forman parte de partidos cuyos líderes son acusados de corrupción o están perseguidos por la justicia por el escándalo de Odebrecht. Lo vemos en el caso del fujimorismo sindicado por Jorge Barata como la organización política que en el 2011 recibió un millón 200 mil dólares para la campaña de Keiko Fujimori que se presentó con el logo de Fuerza 2011. Moralmente los legisladores de este grupo político, y de otros partidos, como el Apra, están incapacitados moralmente para conducir la vacancia. Sorprende además el apuro con el que quieren aprobar la vacancia: justo cuando asoman los pagos de Odebrecht, que, según algunas informaciones, hizo la constructora brasileña a un grupo de congresistas de diferentes bancadas.

Para la oposición la causa de la vacancia es por “incapacidad moral permanente”. Aun cuando el asunto es discutible (el propio término “incapacidad moral” lo es). La moción que sustenta el pedido del retiro del poder de PPK se basa en gran parte en las investigaciones de los diarios.

En tanto, Kuczynski ha llegado a un cruce de caminos dificilísimo. Keiko le pidió renunciar y la respuesta del presidente fue contundente: No voy a renunciar y voy a cumplir con mi mandato. Mientras, la oposición sigue apostando por la vacancia y las probabilidades de que la bancada de los ‘avengers’, ligada a Kenji Fujimori, lo salve no son tan claras en este nuevo trance.

Con todo, lo peor que podría pasar es que la vacancia adquiera el perfil de un acto de canibalismo político. Los acusadores del mandatario tampoco exhiben muchos méritos democráticos, y varios de ellos están salpicados por la corrupción. No hay muchos motivos para pensar que el futuro inmediato será muy diferente.

¿Qué queda entonces? Respetar la Constitución, por sobre todas las cosas. Y hacer un esfuerzo supremo para que este proceso, ya inminente, sea un sano ejercicio de debate, no un cargamontón. Si, en verdad, se quiere sanear la moral política es menester que se presenten argumentos, de uno y otro lado.El país lo agradecerá.

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