Los efectos del remezón

Los líderes y partidos comprometidos con Odebrecht (PPK, KF, AG) han incrementado su desprestigio y su deslegitimación política y social. Los políticos que no tienen nada que ver con Odebrecht (Guzmán, Barrenechea, Mendoza, Santos y Arana), en cambio, han mantenido o han subido el puntaje en la aprobación de la gente.

8 Mar 2018 | 6:05 h

¿En qué momento de la larga crisis política estamos?  Estamos atravesando un desfiladero que nos conduce desde la probable vacancia presidencial hasta el infiernillo adonde van todos los políticos corruptos. Hay un lento vaciamiento del poder de las instituciones y su desplazamiento hacia la esfera socio-política cuyos perfiles no podemos aún ver con claridad.

Las confesiones de Barata, como ya lo señalé, no produjeron un terremoto político sino sólo un fuerte remezón. Lo que dijo no era una sorpresa. Se esperaba solo dos cosas: el desmentido de los políticos mentirosos y el monto del financiamiento que se les dio. El estado de ánimo quizá mayoritario que genera es el de ira contenida combinada con desprecio por los políticos corruptos y mentirosos. No se produjo un terremoto porque la estrategia de los fiscales encargados de ver las coimas y otros tipos de corrupción combina una cierta división del trabajo con un cierto encubrimiento.

Un terremoto político de grado 10 significaría el colapso de todo el sistema político y la emergencia de grandes movimientos sociales de protesta. Sería el tránsito acelerado y claro de la crisis de gobierno a una crisis del régimen político y del Estado en su relación con la economía y con la sociedad. Estas protestas se verían reforzadas por las demandas sociales de empleo, ingresos y mejores condiciones de vida alimentadas por una economía casi paralizada, pese a la favorable coyuntura económica internacional.

El remezón está generando ya muchos impactos en diversos niveles de la vida social. En el sistema político los impactos son mayores, pero diferenciados. Los líderes y partidos comprometidos con Odebrecht (PPK, KF, AG) han incrementado su desprestigio y su deslegitimación política y social. Los políticos que no tienen nada que ver con Odebrecht (Guzmán, Barrenechea, Mendoza, Santos y Arana), en cambio, han mantenido o han subido el puntaje en la aprobación de la gente. Es lo que vemos en la encuesta de Datum de ayer. La gente está informada y sabe diferenciar más que algunos comentaristas.

La innegable contaminación de Odebrecht resta fuerza política y autoridad moral a KF y AG para vacar al presidente. KF pide la renuncia de PPK para evitar la vacancia y para impedir la probable, pero temida diáspora de FP. Pero si su situación se torna desesperada podrían decidir la vacancia del cada vez más embarrado y débil PPK, apelando curiosamente a la permanente incapacidad moral del Presidente. No hay otra causal constitucional. Esta es quizá la razón por la cual PPK ha dicho que no hay razón para vacarlo. En Brasil los congresistas corruptos se atrevieron a vacar a una presidenta que no era corrupta. 

La Comisión del Lava Jato tiene que desaparecer o reformularse para ser dirigida por algunos de los partidos que no tienen nada que ver con Odebrecht y con la corrupción. Uno de los impactos más fuertes del remezón en el sistema político es la demanda de una profunda reforma electoral, comenzando por eliminar el financiamiento privado de las campañas electorales y por abrirlo a nuevas fuerzas políticas no contaminadas por la corrupción. Volvemos con los impactos en otros niveles de la vida social.

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