Este Martín no va a ser ningún fray

El tremendo dilema que vive el vicepresidente Vizcarra.

8 Mar 2018 | 6:05 h

En el frío de Ottawa, Martín Vizcarra vive el dilema de tener que cumplir el mandato constitucional de suceder a Pedro Pablo Kuczynski si el fujiaprismo consigue destituirlo, pero al costo de convertirse en el pelele que Keiko Fujimori quiere en Palacio para que le limpie sus líos judiciales y le ayude a ganar la elección que perdió dos veces.

Nunca quedó clara la posición de Vizcarra en el primer intento de vacancia. El 15 de diciembre, ya en pleno proceso, envió un tuit desde Ottawa que reforzaba el rumor de que ya había conversado con los emisarios naranjas: “El Perú es más grande que sus problemas. Nuestro compromiso es con la gobernabilidad, respetando la constitución y las instituciones democráticas, sin importar los colores políticos”.

Pero a 72 horas del voto de vacancia, apareció en Lima con el presidente y la otra VP Mercedes Aráoz en un mensaje que fue interpretado como señal de que, si el congreso destituía a PPK, se iban todos. Una fuente cercanísima a ese proceso me contó que eso nunca fue un acuerdo, pero que ayudó mucho a PPK el hecho de que se interpretara de ese modo.

Luego vino el indulto a Alberto Fujimori y la acusación Westfield/First Capital, lo cual se sumó a un malestar  previo por la manera como Palacio manejó el problema de Chinchero que acabó con su salida del MTC. Por ello, Vizcarra ha tomado una distancia de Palacio mayor a la que hay hasta Ottawa, y una relación con PPK más fría que el clima en esa ciudad.

Y que, en concreto, se traduce en la confirmación del propio Vizcarra de que, si la segunda vacancia es exitosa, se toma el primer avión a Lima para ponerse la banda y jurar.

A él quizá se refirió Juan Sheput el domingo pasado cuando, a propósito de la vacancia, lamentó que “César Villanueva se haya vuelto funcional a los intereses de FP para la vacancia. Está jugando en pared por ahí con un ambicioso que quiere llegar a un cargo mayor”. Ya se especula que Villanueva sería el premier del gabinete de Vizcarra que ya se está armando, y que Elmer Cuba iría al MEF, como guiño a Keiko.

Hace dos días, el VP envió otro tuit: “Vamos a demostrar que cuando se piensa en el país, todos los peruanos estamos dispuestos a unirnos”.

Gran dilema el de este ‘fray Martín’, salvo que tenga un plan para sacarle la vuelta a Keiko una vez que ella lo ponga en Palacio, pues es evidente que el elogio que ahora le lanza, con generosidad sospechosa, es la carnada para que no se le vaya a escapar su pescadito.

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