La sombra del indulto

Más de dos meses después de la decisión de liberar al ex presidente Fujimori, las aguas políticas y jurídicas no están calmas.

Más de dos meses después de la decisión de liberar al ex presidente Fujimori, las aguas políticas y jurídicas no están calmas.

Mientras Alberto Fujimori sale de la clínica y pide, en Twitter, “que prime la mesura y actitud responsable que genere un clima de tranquilidad”, el país no aterriza en la calma. No es seguro, por ejemplo, que el indulto que benefició al ex presidente se mantenga. Y tampoco es seguro que el actual presidente permanezca en el cargo.

La resaca de esta decisión se siente aún con fuerza en el plano político. Si bien la nueva amenaza de vacancia que flota sobre Pedro Pablo Kuczynski está motivada por los indicios de sus vínculos con la empresa Odebrecht, también se asocia a su facultad de indultar. A la manera cómo, en palabras de él mismo, “se tragó un sapo” al hacerlo.

En el ámbito jurídico, las noticias anuncian tormentas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ya ha mostrado, dos veces, su discrepancia con el indulto. El 28 de diciembre “expresó su profunda preocupación”; y el viernes 2 de marzo, en la audiencia realizada en Bogotá, su presidenta, Margarette May Macaulay, fue más clara.

Dirigiéndose a Adrián Simons y Jorge Villegas, representantes del Estado peruano, sostuvo que el indulto “era una bofetada”, y que se debía pensar en las víctimas. En un sentido parecido han opinado Amnistía Internacional y Human Rights Watch. José Miguel Vivanco, funcionario de esta entidad, ha sostenido que Fujimori debe volver a prisión.

Por si eso no bastara, está pendiente una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que podría revocar el indulto. Esto implicaría que, como reclama Vivanco, el ex mandatario vuelva a perder la libertad, un expediente muy complicado para Kuczynski, pues quedaría en clamorosa evidencia que su decisión fue política.

El ex procurador anticorrupción Yván Montoya ha declarado que quien tendría que hacer cumplir esa sentencia sería un vocal supremo. Y que la sentencia de la Sala Penal Nacional, que dejó sin efecto la gracia otorgada a Fujimori, debido a la vigencia del caso Pativilca, abonaría a favor de la revocación del indulto por la Corte Interamericana.

Esta institución aún no se ha pronunciado, pero lo haría en los próximos días, justo cuando la vacancia gravita sobre el escenario político y cuando el caso Odebrecht sacuden a casi toda la clase política. Vista en perspectiva, la decisión de Kuczynski de indultar a Fujimori no ha traído ni la calma, ni la reconciliación, ni la estabilidad.

No ha sido altamente beneficiosa ni siquiera para el propio Fujimori, pues el piso de su liberación no está parejo. Por añadidura, los vientos de la opinión pública tampoco corren aplastantemente a favor de esa decisión. La encuesta de GFK de enero revela que el desacuerdo con el indulto llega al 49%, luego de estar en 38% en octubre del 2017.

Tal vez, los penosos entretelones que lo rodearon le quitaron rápidamente el cartel de “humanitario”. Al presente, eso no lo creen ni varios organismos supranacionales, ni buena parte de la ciudadanía, ni mucho menos los familiares de las víctimas, que incluso han sido apoyados por movimientos como las ‘Abuelas de Plaza de Mayo’.

Solo el fujimorismo lo asume cerradamente así, pero por lo que se ve hoy, ni siquiera eso garantiza que, en una situación límite, sea suficiente motivo para salvar a Kuczynski de una marea tan complicada como la vacancia. El sector liderado por Kenji lo defenderá, pero en la otra orilla, la de Keiko, quizás no se acuerden mucho del favor.

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