Educación: divino tesoro

Comienzan las clases escolares y universitarias y hay todavía demasiadas asignaturas pendientes.

5 Mar 2018 | 6:05 h

El mes de marzo llega en medio de la vorágine y el sacudón político causado por Odebrecht, pero que no debe hacernos perder de vista un aspecto fundamental para nuestra sociedad: la educación, ese territorio donde, incluso, se fraguan tempranamente esas buenas o pésimas prácticas que marcan nuestro presente y futuro.

Si bien en los últimos años (sobre todo desde el gobierno anterior) se incrementó la inversión en el sector educativo, actualmente llega apenas a 3.9% del PBI. En Bolivia y Ecuador, por citar dos casos, es de 6.2% y 4.3% , respectivamente.

Uno de los temas no resueltos de nuestra educación es la desigualdad. El propio Estado a veces la promueve no de ahora sino de hace años. Como ha recordado el investigador del Instituto de Estudios Peruanos, Ricardo Cuenca, remodelar uno solo de los “colegios emblemáticos” cuesta tanto como construir varias escuelas rurales.

Y eso para no hablar de las pensiones y otros pagos que se cobran en los colegios particulares, en algunos casos exagerados y que tienen su impacto en la economía familiar. A ello se añade que no siempre los elevados precios garantizan una educación de calidad.

¿Qué se enseña a los alumnos cuando ya tienen un aula? Varios especialistas señalan que, en los últimos años, el énfasis se ha puesto en formarlos para su “inserción en el mercado”, algo necesario pero insuficiente. Las humanidades, el sentido crítico, han perdido fuerza; la educación cívica no ha sido tan sacudida.

Dependiendo del colegio, se hacen esfuerzos notables o se abandonan las tareas educativas. De allí que no extrañe la increíble barahúnda creada por la palabra “género” puesta en el currículo. Se ha perdido energía valiosa discutiendo, con obsesión, un asunto que es ya parte del progreso de la educación en buena parte del planeta.

Otro frente que no habría que descuidar es del gremio magisterial. Ya se anuncia otra huelga. Se requiere una estrategia que neutralice esa nueva paralización, que tiene contrabandos políticos, pero que puede amortiguarse con una reforma integral que convoque a los maestros.

Asimismo, la ahora congelada ‘Ley de Modalidades Formativas Laborales’, que proponía no pagarles a los estudiantes de institutos superiores por horas de trabajo, ha avivado un debate necesario: ¿cómo deben ser esos institutos?, ¿qué requisitos necesita una universidad para nacer oficialmente?

Una propuesta viable es la creación del Viceministerio de Educación Superior. De ese modo, se le daría más peso a este ámbito, donde recientemente se vivió la engorrosa situación del cese de Flor Luna Victoria al cargo de jefa de la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (SUNEDU).

Nada menos que por la acusación de plagio en textos de su coautoría. No es el mejor incentivo para quienes están en formación ver que sus autoridades no son transparentes, o que gravitan en el plano educativo por intereses políticos. El Congreso ha sido muy vulnerable a este tipo de contaminación inaceptable.

El progreso económico solo no hace la democracia. Necesitamos una educación para la vida, para combatir la violencia de género, para desalentar la corrupción. Para ser más pensantes. Todo eso se juega en estos días, cuando numerosos niños y jóvenes vuelven a las aulas cargando sobre sus mochilas la esperanza.

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