PPK contra la justicia

Extraño giro de la defensa del presidente.

4 Mar 2018 | 6:05 h

Ejerciendo una forma de defensa que no corresponde a su elevado cargo y responsabilidad, el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) arremetió contra el sistema de justicia y la prensa, confundiendo roles y contextos, y evadiendo responder a las interrogantes que plantean las declaraciones de Jorge Barata respecto a él.

El presidente ha dicho que en su equipo no hay corrupción, y que el suyo es un gobierno totalmente limpio. Dijo que “errores hay, sin duda, pero no son robos ni corrupción”.

El jefe de Estado se equivoca de contexto; las recientes declaraciones de Barata no se refieren a su actual ejercicio de gobierno sino a su condición de candidato que el año 2011 fue financiado con recursos suministrados por la empresa Odebrecht y entregados a una cercana colaboradora, Susana de la Puente, y según lo revelado por este diario, a otro colaborador de ambos. En otro detalle, las investigaciones que se llevan a cabo respecto a PPK se refieren a otro período de gobierno donde fue ministro y premier, y no al actual que lo tiene como presidente.

Estas precisiones atienden al extraño giro que toma su defensa. La idea que se pretende difundir es que todos los interesados en desentrañar la verdad de los hechos de los que se le acusa son conspiradores contra el gobierno, se oponen al progreso o son radicales comunistas. Es probable que no falte entre algunos de sus investigadores el ánimo persecutor y la distracción para desviar la atención de la opinión pública respecto de otras acusaciones, especialmente en los disfuerzos de la Comisión Lava Jato del Congreso. Sin embargo, la prensa y la fiscalía tienen en su poder un voluminoso expediente de actividades con indicios reveladores que reclaman respuestas y justicia.

Kuczynski también ha señalado que “como país no podemos tolerar que la justicia se transforme en un show de la televisión”. Él, que en una época fue asesor de Odebrecht, se ha quejado de que las autoridades judiciales, “a cambio de una colaboración eficaz, están dándole tribuna a gente que certificadamente fue corrupta y que hoy se han transformado en grandes acusadores”.

Estas palabras son un ataque tanto a la justicia en su condición de órgano jurisdiccional del Estado, así como a la institución de la colaboración eficaz reconocida universalmente como una garantía contra la opacidad del poder y contra la impunidad. Que desde tan elevada posición pública se cuestione a los jueces y a los mecanismos procesales deja la sensación de temor y de ánimo arbitrario y confirma la presunción de un escaso compromiso con la lucha contra la corrupción.

Sobre los argumentos del presidente para cuestionar a la prensa, debe recordarse que esta ha sido hasta ahora implacable en la búsqueda de datos varios de los cuales son comprometedores para Kuczynski. No obstante, su molestia no hará que la prensa deje de investigar. Lo que para él es un inaceptable show de luces, para la sociedad es el ejercicio de la libertad de expresión y el juicio ciudadano a los hombres públicos en asuntos de interés igualmente público. Esas tribunas que le incomodan se llaman opinión pública informada, atenta y vigilante.

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