Cifras a la baja

La camisa de fuerza se estrecha en los poderes del Estado.

12 Feb 2018 | 6:05 h

La reciente encuesta de Ipsos Perú refleja la agudización de la crisis, patentizada en la disminución, insistente desde los últimos meses, de la aprobación de las principales instituciones del sistema. Así, el gobierno cae a 18% de aprobación, cinco puntos porcentuales menos que el mes anterior, en tanto que el Poder Judicial se sitúa en 22%, a cuatro puntos menos que enero. El Congreso tiene una aprobación de 21% y su presidente, Luis Galarreta, solo 19%, muy a pesar de sus intentos de desmarcarse del gobierno o de extremar su talante opositor.

La situación del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) se hace precaria. Desde el 30% de aprobación obtenida en octubre pasado, ha caído a 19%, en tanto que su desaprobación se ha incrementado a 75% En el sector E, su aprobación apenas trepa a 16%.

En este cuadro de debilidades ascendentes, no puede enfatizarse la exclusiva reducción del respaldo a un poder del Estado. La tendencia indica que luego de la moción de vacancia y el indulto a Fujimori, el sistema se ve lastrado por una crisis que se ha iniciado tiempo atrás pero que ahora reclama salidas más perentorias. La falta de estas alternativas estabilizadoras y renovadoras envuelve las instituciones en un todo único fuertemente sometido a la crítica pública, a contrapelo de los ingenuos que creían que la crisis no les calzaba.

Con los números sobre la mesa, es inevitable la imagen de la camisa que se estrecha, que su capacidad de acción individual se ve limitada por la falta de consenso de los otros grupos y por el visible deseo por ajustar cuentas apurando trámites y más de un caso forzando figuras jurídicas peligrosamente.

El Congreso dominado por Fuerza Popular aún cree que en esta etapa no se encuentra en riesgo su poder y su proyecto; por esa razón, sus voceros persisten en un discurso “de fuera”, es decir, una dinámica opositora clásica que considera que el Gobierno está en un lado y el Parlamento en otro.

Los líderes de fujimoristas que han desfilado en los medios los últimos días aún no han reparado en que el temperamento de la opinión pública ha colocado a los poderes en una sola orilla, y por esa razón devienen en insuficientes las tácticas ensayadas, como el largo silencio de Keiko Fujimori, convencida de que su ausencia mediática será su salvación.

Del mismo modo, a siete semanas de la frustrada vacancia y del indulto a Alberto Fujimori se han consolidado los sentidos comunes iniciales y se hacen por ahora consistente algunas verdades duras de este proceso, a despecho tanto del Gobierno como del fujimorismo. Entre estas convicciones públicas se tiene la que sostiene que PPK cometió delitos cuando era ministro (41%); que debe dejar el cargo (54%); y que cuando se reunió con Barata buscaba un beneficio personal (70%). Al mismo tiempo, el 50% cree que los líos internos debilitarán a Fuerza Popular, mientras que solo un pequeño porcentaje (27%) cree que el Perú debería salirse de la Corte Interamericana de DDHH, en caso revoque el indulto.

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