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El noble gesto del Papa con Dania Valentina

@larepublica_pe

19 Ene 2018 | 13:00 h
La Republica

Fe y esperanza. La pequeña de 9 años tiene un problema psicomotor. Llegó a las 6 de la mañana junto a su padre con la esperanza de ver al Papa. El Sumo Pontífice la vio, se acercó a ella y le dio la bendición. Les dijo: "Sigan luchando".

Los problemas quedaron por un momento atrás para Fernando Ríos y su pequeña hija Dania Valentina, de 9 años, quien tiene un problema psicomotor. Ambos sabían que iban a tener un día especial. Solo era cuestión de acercarse lo suficiente para estar a la vista del papa Francisco.

Padre e hija llegaron a la Nunciatura Apostólica a las 6 de la mañana para ubicarse lo más cerca posible de la puerta.

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La Guardia Pontificia que se encontraba en la entrada, al notar su presencia, les permitió acercarse sin prometerles nada. Ser vistos y bendecidos por el Papa iba a depender solo de él.

Este acto presenciado por cientos de fieles que esperaban con alegría la salida de Francisco de la Nunciatura, emocionó a muchos.

Y ocurrió lo esperado. El Santo Padre, al ver a la niña sentada en su coche, rompió el protocolo y le dio un tierno beso. La bendijo y también a su padre. Luego le dio un mensaje de esperanza para que siga luchando sin desmayo.

El Papa continuó después su camino. Abordó el automóvil Fiat 500L que lo llevó al Grupo Aéreo N° 8 y partió hacia Puerto Maldonado para su encuentro con los pueblos amazónicos.

"Por acto de Dios se dio, nos permitió que lleguemos a la puerta y estemos a su lado, mi hija recibió la bendición del Papa y nos entregaron un obsequio de parte de su santidad: es un rosario. Estoy muy agradecido por tomarse un minuto, darnos un mensaje esperanzador que me permite seguir luchando junto con mi hija", contó Fernando Ríos.

Los testigos del corto encuentro entre la niña y el Papa comentaron que el noble gesto no solo ayudará a la pequeña Dania Valentina, sino a muchos niños con necesidades especiales, algunos de ellos presentes también en los alrededores de la Nunciatura Apostólica ubicada en la avenida Salaverry.

"Venimos en representación de varias familias con hijos con discapacidad; somos muchos y algunos no cuentan con el tratamiento adecuado. Esta bendición no solo va para mi hija, también va para los familiares con niños como mi Valentina. A muchos ni siquiera conozco", agregó emocionado Fernando Ríos.

Luego contó que no está seguro si asistirá con su hija a la misa en Las Palmas, pues la salud de la niña podría deteriorarse por el fuerte calor que hay en Lima estos días. "Es un poco tedioso, no sabemos cómo estará el clima, no es fácil estar con ellos bajo el sol y serán varias horas".

Desayuno y misa

Más temprano, el Santo Padre celebró una misa privada a la que asistieron algunos trabajadores de la Nunciatura Apostólica y algunos sacerdotes, quienes tuvieron el privilegio de escuchar la primera homilía papal en el Perú.

Luego algunos de los invitados desayunaron en el comedor principal donde el nuncio apostólico en el Perú, Nicola Girasoli, hizo de anfitrión.

Él cuidó cada detalle y supervisó que la atención sea óptima para los presentes.

Se informó que el Santo Padre bebió un jugo de naranja, comió un poco de pan y fruta fresca sin semillas, ya que su dieta lo exige. Esta comida matutina fue atendida por las religiosas de la congregación Canonesas de la Cruz.

También se conoció que a este encuentro asistieron representantes de otras tres congregaciones, como son las Hijas de María Auxiliadora, Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul y las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción.

Alana y Valentín

La misma ilusión por conocer al Vicario de Cristo la tenían desde hacía un mes Alana y Valentín, dos niños de 8 años que residen en uno de los albergues del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (Inabif).

Ellos querían conocer al Papa y lo consiguieron. Y no solo eso, fueron bendecidos por Francisco en el Grupo Aéreo N° 8, la tarde del jueves.

Alana y Valentín formaron parte del grupo de 100 niñas, niños y adolescentes de siete Centros de Atención Residencial (CAR) del Inabif que, junto al presidente Pedro Pablo Kuczynski, dieron la bienvenida al Pontífice a su llegada al Perú.

"Los niños están muy emocionados. Han quedado con un recuerdo para toda su vida. Ellos le dijeron: 'Bienvenido', y el Sumo Pontífice los abrazó y les dio un beso. Fue un momento muy emocionante. Lloré", contó Carmen Fajardo, directora del CAR Arco Iris.

Tras expresar su agradecimiento por haber tenido la suerte de presenciar ese episodio, Fajardo sostuvo que todos los niños y niñas albergados por el Inabif estuvieron allí a través de Alana y Valentín.

El balconazo del papa

El cariño de Jorge Bergoglio por los niños no es algo nuevo. Lo manifiesta cada vez que llega a una ciudad distinta. Y ayer, al salir al balcón de la Nunciatura Apostólica, lo expresó con una gran sonrisa.

El sucesor de Pedro se emocionó al ver a tantos pequeños bailando, cantando y lanzando vivas; detalles que agradeció profundamente.

Y en respuesta pidió rezar con él un Avemaría. "Ahora todos juntos vamos a recibir la bendición. Vamos a saludar a nuestra Madre".

"Los bendiga Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que tengan un buen día. Hasta la vuelta".❧