El golpe no ha terminado

24 Dic 2017 | 6:00 h

Si PPK cree que habiendo pasado este peligro de vacancia puede volver a cometer los mismos errores que lo llevaron al precipicio a él y al país, no va a merecer haber sido salvado temporalmente. El peligro permanece y más que antes por dos razones: Keiko acaba de perder su mayoría congresal y tiene hemorragia en el ojo. Dos, en estos días llegan los audios de Marcelo Odebrecht que siguen implicando a Keiko y Alan (¿y hasta a PPK?). Se vendría la prisión preventiva.

Ya no hay margen para más errores. El fujimorismo de Keiko no se quedará de brazos cruzados acusando recibo del contragolpe del jueves. Si PPK cree que eso ha sido suficiente estatequieto a los golpistas, no ha aprendido nada y cavará su tumba. El golpe sigue en marcha, el Tribunal Constitucional continúa amenazado, el Fiscal de la Nación Pablo Sánchez y el fiscal Domingo Pérez amedrentados, el Consejo Nacional de la Magistratura infiltrado, la Defensoría del Pueblo, Sunat, BCR, Cancillería, Ministerio de Justicia y Educación infectados con apristas o fujimoristas que le cedió a la mafia y que durante estos días demostraron por qué no deben permanecer.

Si PPK no cambia quedará demostrado que solo reaccionó a última hora por defender a su persona, su reputación (internacional) y no al país, y no a la democracia, o a las instituciones que están bajo ataque del fujimorismo de Keiko y el aprismo de Alan. Si PPK se atreve a otorgarle el indulto a Alberto Fujimori quedará como una cobardía negociar a cambio de su pellejo un delicado asunto público como la sentencia –impecable y justa– de uno de los mayores depredadores del Perú. Entonces no nos arrepentiremos de haber apoyado que no lo vaquen ahora y así, porque esa defensa no fue por PPK sino por la democracia bajo amenaza de muerte del keikismo insaciable y abusivo. Pero sí puede tener la seguridad PPK de que las calles se encenderán de indignación y pondrán su pescuezo nuevamente rumbo al cadalso. No solo el indulto es inconstitucional, ilegal y reprobado nacional e internacionalmente, sino que es inmoral que el primer líder de la nación dé ejemplo de que se puede usar el poder para canjear impunidad, más aún, de que ante su impericia y debilidad es capaz de asesinar otra vez a los asesinados, negarles la justicia que merecen; con ello estaría validando que no importa si le robas al Perú, si asesinas, si mientes, si huyes, porque un poco de poder te da el privilegio de la impunidad. Estas son horas decisivas para el Perú, nuevamente. Se ha superado la vacancia inminente, pero continúa el peligro. Y las decisiones que tome a partir de ahora PPK le asegurarán que termine su mandato el 2021 o que nuevamente enfrente un grave peligro.

Los dos grupos políticos principales de este quinquenio han quedado muy magullados. Keiko ha perdido el control mayoritario del Congreso pero aun así seguirá presionando a muerte con el aprismo por controlar las instituciones judiciales donde librarán sus últimas batallas para salvar el pellejo de las investigaciones Odebrecht. Está por verse si lo lograrán y si sucede antes de la prisión preventiva. Mucho va a depender de la posición que tome PPK en estos días de recomposición. Si PPK actúa conforme a los reconocimientos de culpa en sus últimos discursos, tendría que seguir parándose políticamente de manera firme como recién lo hizo en las últimas 24 horas antes de la vacancia. Defender pública e internamente la autonomía del sistema de justicia es fun-da-men-tal. Fiscalía y jueces probos protegidos de las amenazas.

Las próximas horas serán cruciales para ver qué rumbo toma este gobierno debilitado. Si logra fortalecerse con un nuevo gabinete (que es imprescindible) que sea ante todo político para enfrentar los peligros latentes de los animales heridos; con una purga de las instituciones que antes les regaló a sus enemigos; con una estrategia de gobierno que permita que todo el tiempo perdido debido a sus pésimas decisiones pueda remontarse para el país. PPK es el único y último responsable de lo que le ha pasado y como dijimos desde el principio, él tendrá que responder eventualmente por sus contradicciones, por sus cambios de versión y por su relación triangulada con Odebrecht mientras fue ministro. Pero por ahora, a salvo el país del fujimorismo (por ahora, repito), debe hacer sonar los tambores de guerra. Es lo único que nos sacará de este hoyo que él ha ayudado a cavar.

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