Deudos de víctimas de La Cantuta y Barrios Altos rechazan que se cambie la penalidad de Fujimori

La República
21 12 2017 | 02:00h

Señalan que por la gravedad de los delitos que cometió, debe cumplir la pena de 25 años impuesto por la justicia.

La solicitud de conmutación de pena que ha presentado el ex presidente Alberto Fujimori Fujimori con el fin de rebajar los años de su condena fue rebatido por Gisela Ortiz Perea, hermana de Enrique Ortiz Perea, uno de los nueve estudiantes de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta, que fueron secuestrados y desaparecidos por el Grupo Colina.

“Él tiene que cumplir la pena de 25 años. Nosotros como familiares de las víctimas del gobierno fujimorista estamos en contra de cualquier beneficio no solo para él sino para todos los violadores de derechos humanos, quienes deben cumplir sus condenas por los crímenes que cometieron”, precisó tras señalar que alcanzar justicia ha sido un logro de los familiares en muchos años de insistencia y de lucha muchas veces solitaria.

Ortiz también indicó que la ciudadanía debe preocuparse por el retorno de las malas prácticas montesinistas de la década de los 90, como los psicosociales y la manipulación de información. Puso como ejemplo la aparición de un informe médico que recomienda el indulto de Alberto Fujimori justo en momentos en que se pretende vacar al presidente Kuczynski.

En tanto, Raida Cóndor, madre del estudiante Armando Amaro, dijo que en estos 25 años lo único que ella ha pedido fue que le entreguen los restos de su hijo y no lo ha logrado.

Estas solicitudes que hace Fujimori de tiempo en tiempo nos hace daño, queremos que nos deje en paz, que cumpla la pena que le impuso la justicia por la muerte de mi hijo, quien fue dos veces quemado”, pidió quebrada por el dolor. Añadió que en estos días próximos a la Navidad recuerda y extraña mucho más a Armando.

También se pronunció Rosa Rojas Borda. Ella perdió a su niño Javier Ríos Rojas, de 8 años, y a su esposo Manuel Ríos Pérez, cuando el Grupo Colina atacó una pollada que realizaban los vecinos de la casona multifamiliar de Barrios Altos donde vivían.

Señaló que el esfuerzo de tantos años para que los escuchen, ahora en menos de un año los fujimoristas lo están derrumbando ya que se está viviendo como en la época del gobierno fujimorista. Esto, en alusión al intento de Fuerza Popular de copar las instituciones públicas.

“Que el señor Fujimori salga o no salga, mi hogar está destruido. Asesinaron a mi hijo, a mi esposo, mis hijas quedaron sin padre. Y las víctimas no solo somos de Barrios Altos, hay muchos deudos, hay mucho llanto de tantísima gente inocente y humilde como Mamá Angélica que murió sin encontrar los restos de su hijo”, lamentó Rosa Rojas.