VACUNAFEST - Todo sobre la sexta jornada de vacunación de mayores de 18 años y rezagados

Carta de David Rivera

Mirko Lauer

Estimado Mirko:

Ha sido el propio Kenji Fujimori el encargado de mostrarnos que con un poco de política era posible desnudar a la bancada de Fuerza Popular (FP) y descolocar a su hermana. Bastaron un par de artículos, un par de tweets, un par de declaraciones bien pensadas, para conseguirlo. ¿Por qué le fue fácil? No solo por ser el rebelde dentro de su propia casa, sino también porque el comportamiento de los miembros de FP ha sido tan burdo durante el primer año de gobierno que era posible darles una pelea alturada. Y no, no fue la caviarada la que impidió que el gabinete liderado por Fernando Zavala lo hiciese. Todo lo contrario. Fueron los consejeros y opinólogos que argumentaban que una alianza con el fujimorismo era viable, lo que terminó impidiendo que el gobierno abriese los ojos y aceptara la realidad.

Y ha sido la última encuesta de Pulso Perú la encargada de demostrar que no se necesita indultar a AFF para recuperar terreno y tener viabilidad política; que la cuestión de confianza tuvo sentido; que los cambios en el gabinete y los primeros gestos políticos de Mercedes Aráoz le han dado oxígeno al gobierno; que con un estate quieto era posible lidiar con FP.

Queda claro así que el gobierno no necesita indultar a AFF para ningún objetivo primordial. Salvo uno. Satisfacer la demanda de ese sector del Gobierno que anhela verlo libre porque, en el fondo y en la superficie, justifican el robo y la violación de derechos humanos que se produjeron durante los 90. De ese sector del gobierno que no tendría problema alguno en formar parte de un gobierno fujimorista, prepotente y hasta corrupto.

Primero convencieron al Presidente de que un pacto con el fujimorismo era posible, que solo necesitaba gestos políticos. Luego, de que un posible indulto permitiría romper a la bancada mayoritaria y al gobierno ganar terreno político. En paralelo, que la posibilidad de que AFF muriese en la cárcel era un gran riesgo para el Ejecutivo, que no debía arriesgarse a tener que lidiar con otro «Leguía».

Lo cierto es que sin una justificación médica sólida, resultaría vergonzoso que este gobierno termine otorgándole el indulto a AFF. Liberar a uno de los presidentes más corruptos de nuestra historia en medio de una crisis como la actual, corroboraría que el Gobierno no comprende la dimensión del reto que tiene por delante.

David Rivera.