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Guillermo Bonilla: “El 90 cambiamos la estrategia y nos enfocamos en la cúpula de Sendero”

La Republica
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Guillermo Bonilla. Ex integrante del GEIN. Autor del libro Golpe mortal: la verdadera historia de la Pacificación Nacional. Rompiendo Mitos.

El comandante Guillermo Bonilla es uno de los fundadores del GEIN y hoy busca su reincorporación en la PNP (fue pasado al retiro en enero, según señala de manera injusta). En la siguiente entrevista reflexiona sobre los 25 años de la captura de Abimael Guzmán y los retos que se le presentan al Perú para que el terrorismo no resurja de nuevo.

¿Se siente un héroe?

No, no. Más que héroe, me siento un servidor de la patria. Eso es lo que siempre me ha motivado para ser un policía. Cada uno de los miembros del GEIN hemos tenido la oportunidad de poner de manifiesto nuestro amor por el país. En el combate al terrorismo hubo un proceso de aprendizaje previo, muy doloroso, traumático, que costó muchas vidas. Los resultados de los diez primeros años de lucha contra el terrorismo no fueron óptimos. Murió mucha gente inocente. Para la Policía, el terrorismo era un fenómeno nuevo.

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Usted formó parte del GEIN desde el inicio.

Desde el inicio, sí. En la Dincote investigábamos los atentados. Bajo esa metodología se pudo detener a mucha gente y mandar a la cárcel a varios. Sin embargo, los atentados seguían produciéndose. Mucha gente de las Fuerzas Armadas murió, y también hubo excesos, es verdad. En ese contexto es que aparece el GEIN con su nueva estrategia, consecuencia de la rica experiencia acumulada en la Dincote.

¿Cuál considera que fue el gran quiebre que llevó hacia la captura de Abimael Guzmán?

Sendero cometió errores. Pudimos hacer capturas de la cúpula, como la de Yovanka Pardavé y Tito Valle Travesaño, a quienes se les incautó documentación valiosísima. Por primera vez la Policía pudo tener en su poder material reservado de la organización, que permitió llegar a dos conclusiones elementales para el cambio de estrategia.

¿Cuáles eran?

Primero, entendimos que Sendero había crecido y se había convertido en una amenaza porque tenía un fuerte liderazgo con Abimael Guzmán y la gente lo seguía. Y la segunda conclusión fue, por tanto, que comprendimos que si capturábamos a Guzmán

Sendero se desarmaba.

Exacto. Descubrimos que si Guzmán era el punto fuerte de Sendero, también era su punto débil. Eso fue en el año 88. Y en enero del 90 ya empezó la idea de implementar un cambio drástico de estrategia: en vez de preocuparnos por quienes hacían los atentados, decidimos enfocarnos en las cabezas que los planificaban.

El GEIN era muy pequeño, ¿cierto?

Lo era, pero con las ideas muy claras. Al momento de la captura de Guzmán yo estaba en la casa de Zenón Vargas, que era coordinador nacional de Sendero, y a quien habíamos detenido horas antes. Nos enteramos por radio cuando nos llegó el mensaje: ¡Cayó el ‘Cachetón’”. Todos nos abrazamos y el fiscal que estaba con nosotros en la casa de Vargas nos preguntó qué ocurría. Le tuvimos que explicar quién era el ‘Cachetón’.

¿Qué cree que motivó la aparición de Sendero Luminoso?

Siempre lo hemos sabido y, lamentablemente, varias cosas siguen vigentes. Sendero aprovechó mucho las postergaciones, frustraciones y carencias de la gente. Los que entraron a la organización terrorista pensaban que la violencia es la única manera de cambiar las cosas, lo cual es una mentira. La historia nos lo demuestra. Mire la agricultura, cómo cambió todo. O la tecnología…

Ustedes mismos, en el GEIN, cambiaron la historia sin disparar una bala.

Exactamente, demostramos al mundo que para hacer historia no se necesita recurrir a la violencia. Pero la frustración de la gente se mantiene, lamentablemente. Las cosas no se han resuelto. 25 años después de la captura, la clase política no ha estado a la altura de las circunstancias. La gente se preocupa mucho sobre qué va a pasar con los terroristas. Creo que debemos preocuparnos de nosotros mismos.

¿Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos estuvieron al tanto de la captura de Guzmán, o se enteraron después?

El GEIN se inició en los últimos años del gobierno aprista. El gobierno siguiente (de Fujimori) conocía de nuestra existencia. Sin embargo, si bien se sabía que hacíamos trabajo de gran envergadura contra Sendero, nadie conocía cuándo íbamos a intervenir. Eso lo manejaba siempre muy reservadamente Benedicto Jiménez. Y esa característica nos permitió tener éxito.

¿Qué piensa de Benedicto Jiménez ahora?

Es una pena verlo. Al margen de que esté denunciado por hechos delictivos, su liderazgo fue clave. Él puso en práctica la máxima de que primero hay que investigar para luego detener. Lo que se le debe pedir al Estado es que se determine rápidamente si es o no es culpable de lo que se le acusa. Que sea la verdad la que prevalezca. Entiendo que su corazón solo funciona en un 35%.

En enero de este año lo pasaron al retiro, junto a otros tres ex efectivos del GEIN. ¿La noticia lo golpeó?

Es algo que no esperaba, menos en este gobierno que apuntaba a ser más respetuoso con las instituciones, con la historia misma y con las personas.

¿Pidió explicaciones?

Sí, desde luego, sin embargo, nadie me las dio. Me llamó mucho la atención que cuando me acerqué al Ministerio del Interior a preguntar qué había pasado, me dijeron que les había sorprendido mucho ver mi nombre en la relación. Eso hace suponer que firmaron una resolución sin ver quiénes estaban ahí.

¿Ha solicitado su reincorporación?

Así es. Y hace una semana el juez ha tenido a bien disponer mi reincorporación en el acto, y el ministerio ya ha sido notificado. Espero que no apelen. Aparte, desde hace siete años que vengo reclamando un ascenso por acción distinguida, luego de un enfrentamiento en el Huallaga. A todos los ministros les he pedido que firmen la resolución, y no lo han hecho.

¿Es un maltrato?

No pido privilegios, pero a mí no me correspondía pasar al retiro. El GEIN ha tenido muy mala suerte. Desde la captura de Abimael Guzmán empezaron a pasar al retiro a varios efectivos, cuando nos les correspondía. Hoy día varios de ellos cobran pensiones miserables. Lo peor es que se fueron de la Policía como si no sirvieran, cuando tienen una enorme potencial.

¿Qué piensa del papel que cumplieron los partidos políticos en los años del terrorismo?

En los momentos más difíciles, los políticos abandonaron la política, dejaron de hacer política. No han estado a la altura de las circunstancias, es muy poco lo que han hecho…

Y no han hecho autocrítica, ¿no?

Casi nada, nada. No ha habido autocrítica de esos años. Hay políticos que jamás se enfrentaron (a Sendero). Hoy se discute sobre el temor que genera el hecho de que grupos afines estén haciendo un trabajo ideológico. ¿Y dónde están los partidos para enfrentar eso? Ahora, más que nunca, es la hora de los políticos.