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Política

Apología de la ignorancia

Conocer a SL no da Alzheimer ni lo vuelve a uno terrorista.

Es absurda y ridícula la cacería de brujas lanzada por un grupo de papanatas que cree que la mejor manera de combatir a Sendero Luminoso es obviando su existencia, y que, por tanto, no se deberían divulgar reportajes periodísticos, libros o películas sobre los años del terror.

Es un pensamiento parecido al de los fujimoristas que pretenden reescribir la historia para cambiar los pasajes de su trayectoria que los pintan como banda del crimen organizado.

La gritería en la dirección de no hablar nada de Sendero para no promoverlo es antigua, pero se ha reactivado ahora que se cumple el aniversario 25 de la captura de Abimael Guzmán que marcó el inicio del fin de la lucha armada de su grupo terrorista.

Una derrota total en el plano militar pero aún pendiente en el ideológico. La evidencia es el Movadef.

Pero la mejor manera de lograr esa batalla final en el mundo de las ideas no es ocultando lo que hizo Sendero sino, por el contrario, conociéndolo en profundidad y entendiendo cómo logró captar a militantes que, en algunos casos, están saliendo de la cárcel en estos días tras cumplir condenas de veinticinco años.

La cacería de brujas empezó la semana pasada por un gran reportaje de la revista Somos sobre Maritza Garrido Lecca, el cual fue usado para atacar a El Comercio principalmente por los fujimoristas, que quisieran que ese diario se convierta en parte de la prensa chicha utilizada en los noventa y que tiene hasta hoy algunas réplicas lamentables.

En vez de esconder a SL, para combatirlo en el plano de las ideas hay que conocerlo y entenderlo.

Por ello, es muy importante revisar la documentación que se ha producido sobre SL, especialmente la que se estrena en estos días.

Empezaré por lo que ya leí y, en ese sentido, recomiendo, sin duda, el estupendo libro del periodista Umberto Jara Abimael: El sendero del terror que incluye, entre otras revelaciones, un manuscrito de 400 páginas escrito por el propio cabecilla de SL.

También es valioso el libro del historiador Antonio Zapata La guerra senderista. Hablan los enemigos con el testimonio de Elena Iparraguirre.

Pronto leeré, con expectativa, el libro del periodista Carlos Paredes La hora final con primicias como que George Bush se enteró de la captura de Abimael antes que Alberto Fujimori, y el libro que hoy publica La República La captura. E iré al cine a ver La hora final de Eduardo Mendoza.

Leer y entender no producen Alzheimer ni vuelven a uno terrorista, como creen los fujimoristas. Lea y conozca, nomás, no hace daño.