Julio Guzmán: “El fujimorismo junto al aprismo son los sicarios de la educación”

La República
19 Aug. 2017 | 18:55h
Julio Guzmán. Ex candidato presidencial y líder del Partido Morado, organización política en proceso de inscripción.

Entrevista a Julio Guzmán, excandidato presidencial y líder del Partido Morado, quien dice estar cansado por el continuo esfuerzo que significa construir una organización política.

Julio Guzmán recibe a La República el viernes. Dice estar cansado por el continuo esfuerzo que significa construir una organización política. En mayo del próximo año vence el plazo para la presentación del expediente de inscripción del Partido Morado (PM). De acuerdo con sus cálculos, todos los requisitos serán entregados con anticipación. Una vez que el Jurado Nacional de Elecciones determine que todo está en regla, recién se sentarán a debatir si participarán o no en las elecciones regionales y municipales del 2018. Son días intensos.

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Con poco más de un año de gestión, ¿qué piensa del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski?

Me parece que este es un gobierno sin convicciones. Para gobernar un país no son suficientes las políticas públicas, también se requiere una emoción. El país no necesita a alguien que quiere ser presidente para llenar un CV, necesita a quien entienda que la presidencia es un fin y no un medio. Este es un gobierno sin convicciones, que no tiene un plan y no tiene un equipo. Con más de un año de haber asumido, no puede ofrecer al país una reforma de importancia.

¿Es un problema solo de convicción?

No es solo un asunto de convicciones. Es también una crisis de gobernabilidad a la que hemos llegado por la debilidad del mismo gobierno…

¿No es exagerado decir que hay crisis de gobernabilidad?

No, no exagero. Así como el enfoque del chorreo en un momento sirvió y ahora está agonizando, también creo que el enfoque político de los últimos treinta años agoniza. La gente ya no cree en esos políticos, no los respeta ni los toma en cuenta. Muchos políticos ya deberían dar un paso al costado y otros irse a la cárcel para abrir una nueva etapa en el país, que significa renovar rostros, discursos y organizaciones.

Ese discurso de la renovación es muy repetido. ¿Dónde está lo nuevo?

Hay muchas cosas nuevas. Lo primero, la renovación de personas…

Acá elegimos a políticos nuevos. El Congreso siempre se renueva en su mayor parte. Presidentes electos, como Toledo o Humala, también llegaron al poder con un discurso de renovación política…

Si me permite, por favor. Usted me habla de gente nueva que es electa, de acuerdo. ¿Y cuál ha sido su visión de país para los próximos treinta o cuarenta años? ¿Cuál ha sido su forma diferente de hacer política? Ha sido la misma. Hacer política de manera diferente significa formar a gente y hacerse responsable, significa lograr que los partidos no giren en torno a un candidato, sino a un ideal, a una emoción.

El Partido Morado gira en torno a su figura, ¿no?

Es inevitable. En una construcción partidaria es importante tener liderazgos, si no es imposible. El reto de esos líderes, y mi responsabilidad, es que cuando llegue el momento se le dé prioridad a la institución.

¿Qué es lo que más le ha decepcionado del gobierno de Kuczynski?

Su falta de patriotismo, porque no entienden lo que significa el servicio público. No entienden que hay millones de jóvenes a los que les están mandando un mensaje de que todo está jodido, podrido, cuando el mensaje debería ser que en América Latina ya existe gente que ha salido adelante. La huelga (de los maestros) es un fiel reflejo de que la educación nunca ha sido una prioridad: no hay plan, no hay visión, no hay presupuesto, y por eso las protestas son tomadas por politiqueros violentistas.

El presupuesto para educación, que usted menciona, ha subido en los últimos años.

Discúlpeme, ese tema lo manejo bastante bien.

Solo digo que el presupuesto ha subido.

Efectivamente, ha subido de 2,5 a 3,7%, pero no es suficiente. El Perú por alumno invierte 1.000 dólares, Colombia 2.000 y Chile 3.000. El espacio que falta cubrir es enorme. Cuando un gobierno tiene que resolver un reclamo salarial a través de una huelga, es que carece de un plan. Al ministro Jaime Saavedra, al que sacaron a la mala, no le hicieron ninguna huelga y estuvo años en el cargo. Veinte años de los últimos treinta hemos sido gobernados por el fujimorismo y el aprismo, y nunca consideraron a la educación como prioridad: los salarios o se estancaron o cayeron y se blindó a universidades de pésima calidad. El fujimorismo junto al aprismo son los sicarios de la educación nacional, y ahora quieren mostrarse como abanderados. ¡Es de un cinismo! No les interesa la educación.

¿Y qué se necesita para revertir eso?

Planificación. No hay país que no haya planeado su progreso. La intervención del Estado es necesaria. ¿Qué ha hecho este gobierno por la diversificación productiva? Todo lo que se avanzó en estos últimos años se lanzó por la borda. ¿Y la reforma universitaria? ¿Este gobierno la ha defendido? El presidente Kuczynski gastó más tiempo en defender Chinchero que a su ministro Saavedra.

Esta ingobernabilidad que usted alega, ¿diría que es solo responsabilidad del Ejecutivo?

La capacidad política del gobierno no existe, pero lo que vemos ahora no es solo responsabilidad del Ejecutivo, sino también de una oposición irracional, destructiva y de espaldas al ánimo de los peruanos, que es el optimismo, la aspiración. Fuerza Popular no tiene una ideología y carece de una visión de país. Lo que falta en el Perú es hacer política.

¿Qué es hacer política?

Es dialogar, llegar a consensos y objetivos comunes nacionales. El presidente Kuczynski cree que los países pueden salir adelante solo con tecnocracias. Hace décadas Jorge Basadre ya decía lo contrario. Lo que se necesita para gobernar un país es una emoción, que significa comandar, inspirar, planificar y dialogar.

Le recuerdo que usted proviene del mundo tecnocrático.

Por supuesto. Yo no le quito importancia a la tecnocracia, solo digo que es insuficiente. Se necesita, aparte, conectar con la gente. Kuczynski es un presidente que apenas salió lo de Odebrecht dijo que había que ‘voltear la página’. ¿Qué clase de convicción es esa? Y, por favor, no pedimos todas las convicciones, tan solo tres: luchar contra la corrupción, invertir en educación y defender la democracia. En todo lo demás podemos estar en desacuerdo, pero en estos temas hay que construir consensos.

¿El Acuerdo Nacional no ve esos temas, precisamente? Ya existe un espacio de articulación.

¡Por favor! ¡El Acuerdo Nacional no sirve! Lamentablemente es un té de tías a donde va gente que no representa a la población. Se discuten temas relevantes pero que no se convierten en acciones.

¿Lo han invitado?

No, no me han invitado.

¿Iría?

Por supuesto que iría.

¿No que no sirve?

Sí… pero no necesito haber estado allí. Como ciudadano me doy cuenta. ¿Cuántos acuerdos en el AN se han concretado en política pública? Ni uno. ¿Qué se necesita? Una agencia de planificación, que articule los acuerdos del AN…

Eso ya existe.

Pero no funciona. El Ceplan dice usted…

El Ceplan, efectivamente.

Pero no tiene autoridad, ni presupuesto. Mire la huelga de maestros. No se entiende el problema y se deja que crezca. Y luego se trata de resolver por partes. ¿Qué nos dice eso? Que hay una falta de planificación. Dicho sea de paso, ¿qué tienen otros gobiernos? Sus oficinas de resolución de conflictos…

También existe, señor Guzmán.

Ya sé que existe, pero no funciona. No estoy diciendo que la conflictividad se puede eliminar, no. Sin embargo, sí se puede reducir con un mínimo de planificación. Los conflictos no se crean de la noche a la mañana. Van germinando.

En resumen, ¿si usted es elegido presidente todo empezará a funcionar?

No he dicho eso. Lo que digo es que en el Perú hay cosas que sí pueden funcionar; sin embargo, se necesita convicción, obsesión. Yo estoy obsesionado con la educación por mi vida personal: terminé el colegio con beca, enseñé clases en la PUCP, la maestría me la pagué con un crédito educativo, el doctorado con una beca. Para mí las cosas no han sido fáciles. Pegaba sobres, no tomaba el bus y caminaba en la nieve porque no tenía dinero. No quisiera que millones de peruanos tengan que pasar por el mismo vía crucis.

¿Usted ha sido pobre?

No. Clase media.

¿Y por qué le llama vía crucis?

Parece que vivimos en países diferentes. Acá hay clases emergentes extremadamente frágiles. Una familia de clase media puede pasar a la pobreza si uno de sus miembros sufre una enfermedad grave. La intervención del Estado en educación debe ser transversal, para todos.

¿Cómo está financiando la construcción del Partido Morado?

Hacer política en el Perú cuesta, pero no los millones que los corruptos dicen. Este es un esfuerzo colectivo y hay mucho trabajo voluntario. Cuando termine nuestro proceso de inscripción presentaremos nuestras cuentas.

Si está dedicado a tiempo completo al partido, se le estarán acabando los ahorros.

Tengo tres retos personales: mi familia, el partido y sostenerme con recursos mínimos que me permitan pasar esta etapa. Lo que estoy haciendo es tomar consultorías en temas de mi especialidad. Cuando este periodo termine, voy a tener más tiempo para dedicarme más a mi actividad privada, que extraño.

A propósito de esas consultorías con privados: ¿no podría haber un escenario de puerta giratoria si usted es electo presidente en el 2021?

No, en absoluto. Son consultorías de corte académico que no ofrecen ese problema.