Víctor García Toma: “Una cosa es transfuguismo, otra distinta es disidencia”

Sigrid Bazán
14 Ago 2017 | 13:34 h

Víctor García Toma. Ex ministro de Justicia y ex presidente del Tribunal Constitucional.

El ex presidente del Tribunal Constitucional Víctor García Toma considera que el perfil ideológico de Augusto Ferrero no impide su postulación como posible nuevo miembro del TC. Además, espera que se encuentre un consenso frente el pedido de inconstitucionalidad de la 'ley antitransfuguismo'.

¿Por qué hay magistrados que exceden por tanto tiempo sus funciones?

Lo que pasa es que el período es de cinco años, pero a veces el Parlamento se demora en encontrar reemplazos. Hubo el caso anecdótico de alguien que llegó a durar diez años. De acuerdo a ley, treinta días antes de que se venzan los cinco años, el Tribunal debe avisar al Congreso para que, en el plazo más breve, nombre a sus reemplazantes.

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Tenemos entendido que se ha lanzando la candidatura de Augusto Ferrero como reemplazo del magistrado Óscar Urviola.

Los medios comentan que hay una candidatura que habría alcanzado consenso hasta en tres bancadas: Acción Popular, el APRA y, en su momento, seguramente lo hará público el partido de la señora Fujimori.

Se ha comentado el perfil conservador y ligado a la iglesia del señor Ferrero, quien fuera abogado de Juan Luis Cipriani. ¿Lo considera preocupante?

Esa es una crítica ideológica. En términos estrictamente académicos, habría que decir que Ferrero es un jurista que tiene una obra sólida. El tema ideológico siempre tendrá que ser balanceado y tendríamos que ver qué sucede dentro de un año y medio o dos, cuando se produzca el recambio de los otros seis magistrados. En ese momento el tema sí interesará porque creo que el Tribunal requiere ser balanceado.

Entiendo que Ferrero, representando a la Iglesia, se reunió con el ex magistrado Carlos Mesía mientras que en el TC se llevaba a cabo el juicio entre la PUCP y el señor Cipriani. ¿No fue esto un conflicto ético?

Tengo entendido que esa reunión fue incidental. Se debió a que la esposa del doctor Mesía acababa de presentar un libro en el TC y luego de la presentación del libro decidieron ir a celebrar a un restaurante y, justamente, se terminaron encontrando. Pero me parece que las observaciones a Ferrero no deberían ir por ahí.

Hay también una denuncia en el Congreso contra varios magistrados del TC por el caso El Frontón. ¿Qué podría pasar con esa denuncia?

Entiendo que no es posible que se procese políticamente a miembros del TC por una razón muy sencilla: la propia Constitución señala que los magistrados no responden por sus votos u opiniones. La única manera en que un magistrado del Tribunal podría ser acusado es por la expedición de una sentencia en la que se hubiese incurrido en un acto de corrupción.

Esa denuncia, entonces, en principio, ¿no prosperaría?

La opinión púbica y los medios tienen un peso, pero podría tomarse una decisión tan arbitraria como la que se cometió en la época del fujimorismo dictatorial, cuando se separó a tres magistrados.

Acaba de sustentarse ante el TC un pedido de inconstitucionalidad de la "ley antitransfuguismo". ¿Cuáles son los escenarios?

Existe lo que se llama la objeción de conciencia. Yo puedo haber ingresado a una bancada bajo un ideario, y luego puedo constatar que, al momento de la actuación política, la actitud y conducta de los miembros de la bancada no corresponden a las ideas que servían de base. En ese tipo de casos no se habla de transfuguismo, sino de disidencia.

¿Qué podría pasar?

La tarea inicial del TC es encontrar una interpretación que haga compatible la ley con la Constitución. Cuando eso no es posible, nos quedan dos opciones. Una es expedir una sentencia en la que se sugiera que el Congreso corrija su error en esa ley. La otra, más extrema, es que la ley sea declarada inconstitucional, lo cual no es deseable porque seguramente abriría una confrontación entre el Tribunal y el Congreso.