LO ÚLTIMO SOBRE Perú Sorprendente

El museo Pedro de Osma no deja de sorprender. Este emblemático centro cultural barranquino expone ahora, en una nueva sala permanente, la muestra “Arte del Sur Andino: Tiahuanaco-Inca-Virreinato”, con finas piezas de la colección Lambarri Orihuela, de Cusco.

El distrito de Miraflores supo aprovechar esa ventaja de vivir en la única capital sudamericana ubicada a orillas del mar y ahora cuenta con uno de los diez mejores malecones de América.

La yunza o cortamonte es un elemento básico en los carnavales que realizan en todo el Perú. Consiste en cargar de regalos un árbol y luego derribarlo entre danzas y rituales para que los asistentes se lleven un recuerdo de la fiesta.

Hasta el 31 de mayo serán expuesta las ofrendas halladas en el denominado fardo 298, el último de los fardos “de primera” catalogados así por su descubridor Dr. Julio C. Tello, padre de la arqueología peruana. La muestra coincidió con la publicación de la edición número 30 de la revista Arqueológicas, con sus once capítulos dedicados exclusivamente a todo el proceso de apertura y puesta en valor del citado 298.

La célebre festividad que convocaba a toda Lima en las Pampas de Amances, en el Rímac, desapareció hace medio siglo, pero en dos poblados de Huarochirí persiste con una connotación femenina que le brinda belleza y sirve para preservar la tradición.

Los diluvios del reciente Niño Costero también cambiaron el paisaje del litoral limeño. Prueba de ello es lo sucedido en la desembocadura del río Mala, al sur de Lima en la provincia de Cañete, donde los desbordes arrasaron decenas de hectáreas de cultivos e inundaron la ciudad de Mala, afectando incluso los balnearios de su litoral.

Fue fotografiado hace 70 años pero recién hoy se pudo ubicar un enigmático geoglifo en forma de trapecio, muy similar a los de Nasca, pero dos mil años más antiguo. Está ubicado en el cerro Huatocay, en las estribaciones andinas del cono norte de Lima. En el recorrido también se descubrió un bello reloj solar de piedra.

La capilla de La Ramada, en Mórrope, tiene más de cuatrocientos años y fue construido siguiendo técnicas de construcción Moche. Su sincretismo arquitectónico es como una bisagra entre dos grandes culturas.

Desde fines del siglo XIX, la Ciudad Blanca contó con el observatorio astronómico más avanzado del mundo. De sus observaciones surgieron las primeras pruebas tangibles que validaron la teoría del origen del Universo. Hoy en día el local de este observatorio ha sido propuesto como Patrimonio Científico de la Humanidad.

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