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El vía crucis del funcionario

La reposición del director de Serfor por la autoridad judicial es una victoria contra el abuso.

Luego de casi dos años de despido arbitrario, fue repuesto en el cargo el director ejecutivo de Serfor, Luis Alberto Gonzales. El Ministerio de Agricultura cumplió con un mandato judicial que ordenaba su reposición. El Décimo Juzgado Constitucional de la Corte Superior falló a favor del amparo solicitado por el funcionario y la dependencia del Ejecutivo se allanó al mandato y ordenó la reposición.

¿Por qué es importante esta decisión judicial? En primer lugar porque se trataba de un funcionario de carrera, que había ganado su plaza mediante concurso público y que fue removido para colocar en ese cargo a un recomendado del gobierno de turno.

La presencia de improvisados en cargos que requieren experiencia y conocimiento ha provocado una serie de fallas en las que ha caído la administración pública, que comprometen la calidad de los servicios y la eficiencia con la que se espera sean efectuados.

Es el caso clamoroso de la compra de urea en el exterior, que no pudo llevarse a cabo, pese a las cuatro convocatorias que se abrieron en el Ministerio de Agricultura y, específicamente, en la entidad encargada de realizar la adquisición, que no pudo dar la talla requerida para garantizar el abastecimiento del abono para los agricultores de menores recursos.

También podemos incluir el caso de la adquisición de pasaportes pese a carecer de stock para cubrir los requerimientos de la ciudadanía. La Contraloría ha detectado que se compró tarde y mediante un proceso equivocado, y ha señalado a los responsables del desabastecimiento y la sobreventa de pasaportes en Migraciones.

El funcionario público formado para cumplir su labor se enfrenta a grandes dificultades en los cambios de régimen y los ingresos de nuevas autoridades. No se trata solo de adaptarse al cambio, es sobre todo el riesgo de la remoción, el despido y la situación de inestabilidad permanente. Se enfrenta a la nueva autoridad en condiciones de desprotección y vulnerabilidad.

Es cierto que cualquier administración necesita personal de confianza en puestos claves, pero eso no puede, de ninguna manera, significar que el técnico o el experto sea sustituido por un improvisado que no ostente mayor pergamino que el carné partidario. El caso del presidente de Serfor, repuesto por la autoridad judicial, así lo demuestra.