Lucia Solis

Lucia Solis

Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso).

El avance del odio, por Lucia Solis

“(…) Se normaliza cada vez más el tener autoridades con los mismos discursos de odio con los que se han atentado contra los derechos humanos a lo largo de la historia. López Aliaga empieza en la capital, pero probablemente volverá a tentar la presidencia en unos años”.

Faltan 86 días para que asuma como alcalde de Lima Rafael López Aliaga, el hombre que insultó a periodistas mujeres por su género, que piensa que los embarazos no deseados productos de violaciones pueden ser ‘’llevaderos’' si se instala a las víctimas en hoteles de lujo y que, a raíz del caso de Ana Estrada, psicóloga y activista por el derecho a la eutanasia, dijo: “Si usted quiere matarse, pone su tina, se corta las venas (…) y ya está muerta’'.

A propósito de autoridades anti derechos. Han pasado seis días desde que Adriana Tudela fue confrontada por estudiantes de la PUCP a través de una intervención pacífica en la que le entregaron un pañuelo verde, símbolo de la lucha por el aborto seguro, legal y gratuito. Como se sabe, la congresista de Avanza País está en contra de la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier circunstancia. Incluso, se mostró totalmente indiferente ante la experiencia propia de aborto que le reveló una periodista durante una entrevista en abril de 2021.

Con personajes como López Aliaga y Tudela (congresista por Lima), solo por mencionar dos, parece que la ciudad se ha convertido en una de las capitales latinoamericanas de la ultraderecha. De hecho, junto al nuevo burgomaestre, fueron elegidos, de su partido, Nancy Vizurraga, Esteban Uceda y Carlos Canales en los llamados distritos más exclusivos. Este último dijo durante la campaña que había que ‘’educar a la gente de los cerros’' para que visiten Miraflores.

Coincidentemente, mientras en Lima se terminaban de contar los votos que dieron por ganador al candidato que ha afirmado orgulloso que lleva un cilicio para autoflagelarse por razones religiosas (y fanáticas), al Este, en Brasil, se confirmaba la segunda vuelta entre Lula Da Silva y Jair Bolsonaro. Bolsonaro, quien en 2011 y cuando era diputado dijo: “Sería incapaz de amar un hijo homosexual. (…) Prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ahí'’. Se esperaba un triunfo en primera ronda del PT. No se pudo. Como consecuencia, el actual resultado envalentona y refresca a la ultraderecha brasilera.

Con Bolsonaro -quizás por cuatro años más- en Brasil, Argentina con diputados como Javier Milei y hasta Italia con Giorgia Meloni, admiradora de Mussolini, se normaliza cada vez más el tener autoridades con los mismos discursos de odio con los que se han atentado contra los derechos humanos a lo largo de la historia. López Aliaga empieza en la capital, pero probablemente volverá a tentar la presidencia en unos años. Y quizás gane.

Frente a estos escenarios, lo que espera a comunidades vulnerables en todo el mundo es incierto, pero se puede anticipar preocupante. Aplica también para Lima. Y aunque hay formas de resistir a esta situación, en la principal urbe peruana donde se vive y se sobrevive, ya es alcalde electo un representante de la derecha más extrema y reaccionaria. El avance del odio es claro.